-noticias ecuménicas-
Boletín
Informativo del Centro Ecuménico
«Misioneras de la
Unidad»

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El comienzo de este 2008 como anunciábamos en nuestro primer boletín del año iba a ser de lo más intenso desde el punto de vista ecuménico. El Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos acaba de cumplir nada menos que un siglo. Además, el Consejo Mundial de las Iglesias celebra también cumpleaños, su 60 aniversario.
Y a las alegres noticias de celebración y conmemoración se sumaba la triste desaparición de Su Beatitud, el Arzobispo Christodoulos de Atenas, un bastión de la Iglesia Ortodoxa Griega y del Cristianismo, en general, en pos del ecumenismo.
Todos estos temas y muchos más son objeto, en primer lugar de reflexión en nuestros artículos de Opinión y, a continuación, de cumplida información en las secciones de Noticias. Y además, en este número viene completado con la adición de interesantes documentos fruto, uno de la PEREGRINACIÓN ECUMÉNICA “RUTA DE SAN VICENTE” en Valencia; y el otro de la última reunión del FORO ECUMÉNICO PENTECOSTÉS, en Madrid. Ambos redactados a finales de enero, y ¡el año no ha hecho más que comenzar!
Artículos de Opinión
EL ECUMENISMO NACIÓ Y CRECIÓ HACE CIEN AÑOS A LA SOMBRA DE LAS SEMANAS DE LA UNIDAD
José Luís Díez Moreno (Director de “Pastoral Ecuménica”)
Comenzamos ya a celebrar las grandes fechas del ecumenismo. Hace exactamente un siglo, en 1908, se iniciaba un hecho que, sin duda, nos ha conducido a la apasionada búsqueda de los unos a los otros para hallarnos juntos todos los cristianos en la unidad visible de la Iglesia. Ese acontecimiento es el Octavario de Oración por la Unión de las Iglesias, que así se llamó durante muchas décadas.
Tras este acontecimiento van a sucederse las conmemoraciones de otros hitos del Movimiento Ecuménico, surgido a lo largo del siglo XX: 1910, Asamblea Misionera de Edimburgo, verdadero inicio del ecumenismo; constitución del Consejo Internacional Misionero, en 1920; movimiento “Vida y Acción” de 1995, esbozado ya en Edimburgo y hechura del tesón del gran arzobispo luterano Nathan Sóderblom; reunión en Oxford, en 1927; creación del movimiento teológico “Fe y Constitución”, en Lausane, en 1927 por los esfuerzos del episcopaliano, arzobispo Brent; reunión en Edimburgo de 1937; fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias, Amsterdan 1948, con la asistencia como fundadores de las Iglesias de España IEE y IERE. Después de fructuosas reuniones ecuménicas, Lund 1954, Nueva Delhi 1961, con asistencia oficial por primera vez de la Iglesia católica, que hasta entonces había siempre declinado la invitación, delegación presidida por el P. Leguiu y asamblea donde hubo una notable intervención del protestante español Carlos Morales...
Con todo esto llegó el Concilio Vaticano II y su definitiva y firme apertura al Movimiento Ecuménico con el documento Unitatis Redintegratio y el contenido ecuménico de todo el desarrollo conciliar.
Desde siempre, desde tantas separaciones, la Iglesia ha orado por su unidad.Así consta en su liturgia. La ortodoxa invita a los fieles a orar por la paz y la unidad de todos. La liturgia latina católica, en la plegaria eucarística, reza “conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad” . Muchas Iglesias y Confesiones han orado por la unidad cristiana. El movimiento de Oxford (1933- 45 ), empujado por hombres de la talla humana y espiritual de John Keble, John Henry Newman, Richard H. Fronde y E. B. Pusey, que redescubren el pasado enfatizando el significado sacramental y la vida de piedad, entre otras cosas, y la profundización en la oración por la unidad cristiana.
Ya hacia 1860 la Alianza Evangélica Mundial celebraba alrededor de la fiesta de la Epifania una Semana de Oración por la Unidad; su fin era principalmente misionero y su espirito originariamente anticatólico. El Papa León XIII, en 1895, instituyó la Novena de Pentecostés a fin de “acelerar la obra de la reconciliación de los hermanos separados” Por su parte, el Patriarca de Constantinopla, Joaquín III, en carta Encíclica a todas las iglesias locales, decía que “la oración por la unidad cristiana era un tema de oración y súplica incesantes”.

UNA FORMULA DE ORACIÓN DURANTE MÁS DE TREINTA AÑOS
Una forma continuada de oración apareció desde 1908, cuando dos episcopalianos de EE.UU., Spencer Jones y Paul Watson, lanzaron la Church Unity Octave, con una excelente acogida en el mundo anglicano. Nueve meses después el pastor episcopaliano Paul Watson, fundador de L´ Atonement de Graymoor en el estado de Nueva York, se hizo católico y el Octavario se convirtió pronto en instrumento de apostolado en manos de la jerarquía católica. Apareció como una suerte de cruzada por la conversión de los no católicos a la Iglesia católica. De hecho las intenciones oracionales de cada día pedían: por la conversión de los anglicanos, por la conversión de los luteranos, por la conversión de los calvinistas..., etc. Se centró enseguida en la idea del “ retorno” al seno de la Iglesia católica, se habló continuamente de “ Un solo rebaño y un solo pastor”, refiriéndose al Papa y enseguida la Iglesia anglicana desapareció de ese Octavario y pasaron varias décadas hasta que, en 1921, fue sustituido por el mismo Spencer Jones por la Church Unity Octave Council, con un sentido de búsqueda de la unión entre la Iglesia anglicana y la católica.
Dos asociaciones o ligas actuaban de forma parecida, la Catholic Leagn (1917) y la Council Ford Promotint Catholic Unity (1920), aunque ninguno de estos movimientos logró penetrar en el corazón de la Iglesia anglicana y sólo atrajeron a personas defensoras de la unidad con Roma.
En la Iglesia católica la obra del P. Watson, recomendada ardientemente por Benedicto XV, Pio XI y Pio XII, supuso un considerable movimiento hacia la unión de las Iglesias, si bien intramuros del catolicismo. Naturalmente, el Octavario católico no podía ser aceptado por aquellos por cuya conversión a Roma se pedía y sucedía lo mismo con movimientos paralelos dentro de los anglicanos y protestantes.
Con esta separación, y habrá que observar como la historia de la reconciliación cristiana está entretejida, incluso en nuestros días, por continuas disensiones entre quienes buscan restaurar las divisiones cristianas, la Conferencia Mundial sobre Fe y Constitución, de la Iglesia episcopaliana de EE.UU., en 1915 editó un Manual de Oración por la Unidad de los Cristianos, con la esperanza de que cada Iglesia rezara por la Unidad de los Cristianos. Poco después, en 1920, el Comité Permanente de la Conferencia Mundial sobre Fe y Constitución publicó también materiales para el Octavario de oración por la Unidad en los días anteriores a Pentecostés, y en 1941 la misma Fe y Constitución, con ánimo de acercamiento a los católicos, trasladó esas fechas de oración al mes de enero (18-25).
Fundado el Consejo Mundial de Iglesias en 1948, en conexión con la Iglesia católica, invitaron a los cristianos y desde 1958 la promoción de materiales se hizo en conexión con el Centro Unité Chretiene de Lyón. Dos años después, en 1960, Fe y Constitución y la Iglesia católica reflexionaron conjunta y profundamente sobre la elaboración de textos comunes.
El año de 1959 por el anuncio del Concilio Vaticano II y otros acontecimientos ecuménicos, que expondré, tuvo gran trascendencia. Ya después del Concilio y de Unitatis Redintegratio, en 1968 el Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Secretariado Romano para la Unidad de los Cristianos presentaron conjuntamente los textos para la Semana de Oración para la Unidad de aquel año, acogidos con interés por todas las Iglesias, incluso aquí en España, práctica que se continúa hasta nuestros días. Cada año ambos organismos determinan que nación confeccionará los textos para aquel año y las diversas Iglesias de ese país eligen sus delegados para ese trabajo, que luego Consejo Ecuménico y Consejo Pontificio distribuyen al organismo correspondiente de las Conferencias Espiscopales. Aquí en España se ha realizado esta acción preparatoria interconfesional en dos ocasiones.
Para finalizar esta parte hay que resaltar que, al menos en la Iglesia católica, el Octavario por la Unión de las Iglesias supuso un avance hacia el interés por la unidad cristiana, pues, aunque haya que admitir su sentido polémico de los primeros tiempos y su idea del retorno a Roma de las “ Iglesias disidentes”, con el paso de los años perdió algo de ese sentido e, influída por los nuevos aires, fue ocasión para el conocimiento de las separaciones cristianas y la germinación del nuevo sentido ecuménico. Era, sin duda, una acción que el Espíritu Santo cuando los corazones de los que pedían por la unidad cristiana eran sinceros.
LA
GRAN LABOR DEL INSIGNE P. MORILLO
Bastante pronto se celebró en España este Octavario y con gran acento sobre la vuelta a Roma de los que habían salido de ella, tanto en el Cisma de 1054 como en la Reforma del siglo XVI. Cuando el jesuita P. Santiago Morillo, SJ, regresó a España en el año 1939, se oraba ya como cosa habitual en muchos seminarios diocesanos y casas religiosas por la Unión de las Iglesias. Pero su llegada supuso un revulsivo, pues, primero él solo y enseguida también sus colaboradores, inauguraron la práctica de cursillos sobre el Oriente Cristiano, conferencias sobre las divisiones y misas en ritos orientales a lo largo y ancho de la Península.
No se contentaba el P. Morillo con esas intervenciones, sino que procuraba crear en todos esos centros verdaderas células entusiastas de la idea del Oriente Cristiano y de la unión entre ortodoxos y católicos. No se circunscribía sólo a las fechas del Octavario, sino que cualquier época del año era buena para suscitar este interés y hasta esta vocación. Con motivo del Octavario surgían en muchos seminarios reuniones sobre el tema, Academias del Oriente Cristiano y hasta logró que unos doce nuevos sacerdotes se ordenaran en diversos ritos del Oriente, con lo que se potenció la actividad unionista en toda España.
Además, en el domingo dentro del Octavario se instituyó el “ Día del Oriente Cristiano” y en los veranos se programaban Cursillos Orientalistas en los que participaban numerosos alumnos de los seminarios, miembros o responsables de la Academia Unionista, como con frecuencia se denominaba a estos grupos.
Las favorables recomendaciones de los Papas contribuyeron a que todos los seminarios, casas de formación religiosa y algunos centros de Acción Católica se encontaran en vanguardia. En España destacaban las diócesis de Barcelona, Valencia, Pamplona, Madrid, Valladolid, Sevilla, Zamora, Cuenca, Córdoba... Tal vez pueda destacarse como cenit de este movimiento unionista, aunque con el subrayado del retorno de los disidentes a la Iglesia católica, la celebración en Barcelona del XXXV Congreso Eucarístico Internacional al que asistieron varios metropolitas orientales católicos y en el que se celebraron varias solemnísimas Eucaristías en diversos ritos. Fue el momento en que, sorprendido por ciertos aspectos negativos, el gran ecumenista Joan Misser decidió adentrarse en la búsqueda del ecumenismo que ya se dejaba sentir en aquellos momentos.
UNA NUEVA ERA DEL ECUMENISMO: EL P. COUTURIER
En efecto, el movimiento ecuménico entre los pocos católicos que se dedicaban a él había cambiado notablemente y ya veían fuera de lugar mantener la búsqueda de la verdad en la conversión al catolicismo, sino más bien llegar a la unidad “ como Dios quiera, cuando Dios quiera, por los caminos que El quiera” y se imponía el pensamiento del cardenal Mercier “para unierse hay que amarse, para amarse hay que conocerse, para conocerse hay que encontarse, y para encontrarse hay que buscarse”.
Entre estos grupos destacaba el Centro Ecuménico de Lyón (Francia) “Unité Chetiene”, alentado por el cardenal Gerlier y compuesto por un nutrido grupo de sacerdotes de diversas congregaciones, buenos teólogos, entre los que sobresalía el sacerdote diocesano, abate Paul Couturier. Este sacerdote creía y vivía con su grupo que buscar la unidad de los cristianos consistía en entrar todos en la oración sacerdotal de Jesús, siempre actual, e implorar a Dios “la verdad que Cristo desea para su Iglesia por los medios que quiera”. Esta fórmula general se especificaba a continuación en diversas intenciones por la santificación creciente de cada grupo cristiano. Se pasaba de pedir por la “conversión” a pedir “por la santificación”: La santificación de los anglicanos, la santificación de los luteranos, la santificación de los católicos, la santificación de los ortodoxos... Eso si era una fórmula ecuménica a la que podían adherirse todos. Y se adhirieron.
Lo expresó Couturier por primera vez en un artículo de “Revue Apologétique”, en diciembre de 1935, desarrollando una serie de folletos hasta su muerte, acaecida el 24 de marzo de 1953. La primera Semana de la Unidad con este contenido tuvo lugar en Lyón, patrocinada por el cardenal Gerlier, del 18-25 de enero de 1936. Se extendió por toda Francia y enseguida cruzó sus fronteras, llegando incluso a España. En pocos años se aceptó en la Suiza francesa, en Bélgica, Holanda, Países Escandinavos, en Marruecos, Túnez y por todo el Oriente Medio.
La Suiza francesa despertó a este ecumenismo. En Lausana, estudiantes de todas las facultades acudieron a orar, cada tarde, en la explanada de Montbernon, mientras que las parroquias católicas, ortodoxas y protestantes organizaban unidas una conferencia ambientada en la oración. Todas las ciudades importantes y muchas pequeñas hicieron lo mismo. Una manifestación de unidad en Berna, procedía igualmente de una iniciativa mixta. Por citarlo ya, en España comenzó a celebrarse la Semana de la Unidad, siguiendo la perspectiva ecuménica del P. Couturier, en 1956.
El abate comenzó en 1936 por poco, en la capilla de la Adoración reparadora de Lyón con conferencias teológicas y horas de oración, insistiendo siempre en los valores espirituales. Enseguida hubieron de trasladarse a templos con mayor capacidad: San Francisco, San Buenaventura o el Ainay. El día de la clausura se celebró una solemne liturgia bizantina en la catedral primada de San Juan. Por otra parte, todas las parroquias de Lyón fueron invitadas a vivir el espíritu de la Semana de la Unidad, aceptando todo tipo de iniciativas. Este movimiento ecuménico se incrementaba con una crónica especial y abundante literatura sobre el ecumenismo y aumentó la información al público. Ello dio lugar a establecer una serie de conferencias en las que comenzaron a intervenir los no católicos.
La conferencia iba siempre precedida de un acto de oración por la unidad. Alguno de los días se celebraba la Misa por la unidad, que entonces se denominaba “Ad tollendun schisma”, es decir para que se acabaran las separaciones. Otra jornada de la Semana destacaba la Hora Santa o vigilia por la unidad, en la que, entre salmos, los de Gelineau, que también conocíamos en España, y lecturas en francés, lo que entonces constituía ya una novedad. Predicaba el P. Couturier en estos actos y vibraba todo con el espíritu del abate. Hablaba con verdadero entusiasmo.
Si esta era la forma católica de celebrar la Semana, no faltaba tan poco la reunión interconfesional, en círculos al principio muy especiales: sacerdotes y pastores, centros universitarios, parroquias con movimientos especializados. Ocurría esto en Lyón y en otras ciudades francesas, como en la parroquia universitaria y en el grupo ecuménico de Marsella, con invitación a protestantes y ortodoxos. En El Havre, el protestante Miraglio, fundador de la Amistad organizó una velada en el convento de los Dominicos con intervenciones de un católico y un protestante y oración conjunta. En Aix-en Provence los hogares de estudiantes se invitaron sucesivamente. En Valdersbach ( Alsacia) diversos grupos de Estrasburgo fueron acogidos por las Hermanas Protestantes para un fin de semana de información y plegaria. En Beirut, el maravilloso resultado de un círculo celebrado entre tres confesiones: católicos latinos y orientales, ortodoxos y protestantes ayudó a otras importantes reuniones de oración. En París, donde las consagraciones personales a la causa ecuménica eran numerosísimas y de calidad, muchos salones privados se pusieron al servicio de las reuniones y oración ecuménicas.
Estas
y otras formas, en diversos países y ciudades, convocaron a todos al
acercamiento. Comprobaban los cristianos de la Reforma la sinceridad de aquellos
católicos empeñados en la búsqueda, en salir al encuentro y se cercioraban de su
dolor por las separaciones. No hay cosa que una más que el dolor sincero. Les
ocurría lo mismo a los católicos al ver las buenas intenciones y disposición de
los pastores protestantes y su colaboración en aquel tesón por una oración común
pidiendo por la unión de todos.
Al menos los protestantes que participaron en esta original oración se fueron sintiendo menos aislados y los pocos católicos comprometidos en ella se sintieron menos prepotentes, más humildes y convencidos de que la culpa era de todos y de que a los cristianos les unían más cosas que las que les separaban. Fue un sincero y arrollador avance. Se trataba de una nueva etapa vibrante de la actividad ecuménica. El ecumenismo ha progresado, sin duda, a la sombra de las Semanas de la Unidad.
EN ESPAÑA: DEL “IMPRIMATUR” DEL OBISPO PONT I GOL A LOS ABRAZOS EN MADRID
Entre los diversos países hay que contar también a España, aunque con cierta tardanza. Entre nosotros la celebración de las Semanas de la Unidad ha tenido una fuerza e influencia decisivas.
A) Barcelona en primera línea
Por los años 1952-54 se conocía, especialmente en Barcelona, la existencia de la oración por la unidad de los cristianos según la fórmula del P. Couturier y su Centro de Lyón. Tímidamente, ya que algunos tachaban esta fórmula de poco ortodoxa, contadísimos sacerdotes como el P. Salvador Misser, hermano de Joan Misser, en la parroquia de las Santas Juliana y Semproniana, de la Verneda, el P. Ricardo Pedrals, vicario del Clot y por parte de los laicos el movimiento Paz Chisti, Joseph Desumbila, José Luis Urrela y pocos más, pusieron en pie en su parroquia y movimientos la Semana de Couturier. Años después les siguieron el Rector de la Sagrada Familia, el P. Clercy, Joan Misser, Alfonso Carlos Comín y otros. Por fin, en 1956, con la adhesión del párroco de San Ildefonso, mosen Narcís Sagués, de considerable prestigio en la diócesis, se comenzó a consolidar esta nueva fórmula, no sin considerables dificultades.
Una mesa redonda con importantes personas en el ecumenismo y en la diócesis de Barcelona realzó esta Semana de la Unidad de ese 1956, participaban: mosen Bigordá, Joan Misser, Joseph Desumbila, el P. Joan Jarque, el P. Joan Alemany, el rumano bizantino, P. Constantino Mircea y el Dr. Briva Mirabent, ya entonces muy considerado por la jerarquía eclesiástica de la Diócesis y poco después obispo de Astorga y Presidente de la Comisión Episcopal de Ecumenismo.
En 1958, Pax Christi editó para la Semana unos folletos como los de Lyón y quisieron la licencia eclesiástica, pero el obispo auxiliar de Barcelona, entonces el futuro cardenal Jubanny, los prohibió y hubieron de ser distribuidos en otras diócesis. Por eso, ante la Semana de la Unidad de 1959 pensaron a tiempo las cosas y, sin olvidar al conocido antiguo profesor de filosofía del seminario de Solsona, desde hacía algunos años obispo de Segorbe-Castellón, Mons Pont i Gol, acudieron a él con la intención de lograr su “imprimatur” para la edición de aquel año. Examinados teológicamente por sus secretarios, dos buenos teólogos, el P. Joseph Perarnau y el P. Antonio Deig, y también por el Dr. Briva y otros, el obispo asumió aquel reto y aparecieron publicados los folletos bajo su autoridad episcopal.
Tal acontecimiento dio a la Semana de la Unidad de 1959 una importancia especial y, animados por ello, aparecieron varios artículos sobre ecumenismo en la revista Destino, de Barcelona, y en Escuela Española y Vida Nueva, en Madrid.
Pero esas aventuras nunca salen gratis y aquel obispo pionero del ecumenismo en España recibió la advertencia del Nuncio, con quien el obispo se carteó y cuyas misivas se encuentran en la Nunciatura de Madrid, acerca de la falta de oportunidad de la aprobación de los folletos. Y no sólo recibió la advertencia del Nuncio sino la del arzobispo castrense, Mons. Muñohierro, Presidente de la Comisión de Ortodoxia y Moralidad.
De todas maneras las barreras se habían abatido y en años sucesivos cientos de folletos con la fórmula de Couturier, editados por PPC. y otras editoriales, inundaron la península y en Barcelona desde entonces la Semana de la Unidad adquirió un tono distinto con la participación de otras Iglesias y la aceptación de las mismas, un hecho de verdadera trascendencia destacado luego por el P. Michalón de Lyón a los obispos de Barcelona y Valencia, por los protestantes españoles.
La Semana de Oración de Couturier marcó una segunda parte, riquísima, del ecumenismo en toda la Iglesia y, como se ve, también en España. No es posible seguir la trayectoria de sus celebraciones en Barcelona y en toda Cataluña, que ha ido siempre en aumento.
B) Salamanca, teología y ecumenismo.
Aquel 1959 Sánchez Vaquero, que trabajaba ya en el ecumenismo teológico y espiritual en Salamanca desde 1954, no pudo adherirse a la nueva fórmula, pero lo hizo en el año de 1960, animado por la visista que recibió en la Semana de Pascua del conocido grupo de los catalanes: P. Botam, Misser y Desumbila. En esta ciudad desde entonces las Semanas de la Unidad han gozado de esa profundidad que comunica la ciencia.
También la de 1965 resultó muy especial, pues se acababa de promulgar el 21 de noviembre de 1964 el decreto Unitatis Redintegratio. La Facultad de Teología y el Centro Ecuménico Juan XXIII, convocaron conferencias acerca del “ Decreto de Ecumenismo del Concilio Vaticano II, con conferenciantes de la talla del Dr. Alfredo García Suárez, el Dr, Sánchez Vaquero o el Dr. Leo Alting von Gensau. Unidas a los cultos ecuménicos en las Iglesias de los PP. Jesuitas y Dominicos y en las parroquias de San Benito, La Purísima, San Martín, etc., captaron el interés del mundo universitario salmantino.
Otras conferencias tuvieron lugar en el Instituto Teológico de Santa Catalina para religiosas y otras para estudiantes de teología; en ambas los ponentes fueron Sánchez Vaquero, Martín Hernández y Fernando Sebastián, hasta hace poco arzobispo de Pamplona.
En las Semanas se han celebrado misas en rito bizantino, maronita, mozárabe, bracarense... y varios conferenciantes acudían a muchos de los Colegios Mayores. Algún año D. José Sánchez Vaquero hizo desde la Cope el pregón de la unidad y en 1967 destacaron los diálogos entre sacerdotes, seglares y dirigentes del Centro Ecuménico Juan XXIII con cuatro pastores de Madrid que pronunciaron charlas sobre la Libertad Religiosa.
Desde la llegada de Mons. Mauro Rubio Repullés como obispo todo el ecumenismo de Salamanca se vió reforzado y lo mismo las Semanas de la Unidad, en las que comenzó a participar muy activamente, como en toda la actividad ecuménica de la diócesis, el presbítero de la IERE, Rvdo. D. Antonio Andrés Puchades, que predicaba algunos días en Iglesias católicas. Sin duda los grandes Congresos interconfesionales de Salamanca tuvieron mucho que ver con estas Semanas de Oración por la Unidad. Hasta el presente estas celebraciones del mes de enero en Salamanca mantienen su específico sentido científico-espiritual, pues es la Universidad Pontificia, a través del Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos, quien los organiza.
C) Madrid,reconciliación y entusiasmo.
Después de algunos actos ecuménicos como la reunión conjunta entre universitarios católicos y protestantes a finales de enero de 1963, la Vigilia ecuménica de Pentecostés de ese mismo año y el funeral en la muerte de Juan XXIII, con asistencia de numerosos pastores y fieles protestantes, en Madrid llegó el momento de celebrar de forma interconfesional la Semana de la Unidad el año 1964. La convocatoria la firmaron un sacerdote católico, un pastor protestante y un teólogo ortodoxo, y se celebró cada día presidida por sacerdotes católicos y pastores protestantes en la capilla oriental del Centro Ecuménico-Oriental de la calle de Claudio Coello, 129. Tres días, después del culto, abarrotado de fieles de diversas Iglesias, se celebraron tres conferencias sobre “Los elementos ecuménicos de la Ortodoxia”, el primero a cargo del teólogo ortodoxo Alexis Staweroski, “ en el protestantismo” el segundo por el teólogo protestante Daniel Vidal Regaliza, y “ en la Iglesia católica” el último a cargo del teólogo católico Mauro Rubio Repullés, meses después obispo de Salamanca.
Los asistentes católicos procedían la mayoría de las filas de los hombres de la Acción Católica y los días de culto o conferencia de protestantes el número de éstos era considerable. Todo impresionante, pero también el acto de la clausura presidido por Mons. José María García Lahiguera, en la parroquia de Santa Bárbara, el primer acto interconfesional presidido en España por un obispo.
Ya con el nuevo arzobispo Mons. Casimiro Morcillo en Madrid, la Semana de 1965 fue apoteósica. Se acababa de aprobar el Unitatis Redintegratio y la eclosión ecuménica fue magnífica. El primer día el culto interconfesional fue en la Iglesia de El Salvador de la IEE, en Noviciado, 5. En el templo no cabía ni un alfiler y al finalizar la oración estalló entre todos los presentes, católicos y protestantes, un ansia de perdón tal que la gente se fundía en sinceros abrazos de reconciliación. Actuaron en la Semana pastores y sacerdotes del grupo de ecumenismo, incluido el Hermano Roberto de Taizé, absorto ante tales reacciones . Los días siguientes hubo conferencias en el Centro Ecuménico-Oriental sobre el Vaticano II, el Consejo Ecuménico de las Iglesias y la Unión de los Cristianos, esta última a cargo del Hermano Roberto. La clausura, digno final de esta Semana por la Unidad cristiana, tuvo lugar en la parroquia del Buen Suceso, presidida por el arzobispo Morcillo, en la que predicó el obispo auxiliar Guerra Campos. Al final del culto D. Casimiro Morcillo recibió y saludó a cada uno de los pastores y al obispo de la IERE, D. Santos Molina.
D)
Rompió la aurora del ecumenismo.
El éxito de las Semanas empujaba considerablemente el ecumenismo de todo el año, tanto en Madrid como en a mayoría de las diócesis españolas en las que repercutían los actos ecuménicos de Madrid. Se comenzaban a celebrar Semanas de Oración, algunas interconfesionales, en Alicante, Córdoba, Sevilla, Málaga, Burgos, Segovia, Valencia, Huelva... y aparecían algunos Centros Ecuménicos como en Granada, Huelva, Valencia, Barcelona... Ya a partir de estos años estas jornadas de oración por la unidad de los cristianos se convirtieron en motor del ecumenismo en España.
Hay que destacar tres Semanas de la Unidad. La primera en 1956, cuando en España no había ecumenismo y se celebraba el Octavario. En esas jornadas de oración ocurrió en Madrid un hecho significativo y de gran trascendencia internacional, pues en el aparecieron las figuras de Pio XII, el famoso obispo luterano alemán, Dibelius, el Parlamento alemán, la Iglesia Evangélica alemana, la Iglesia Reformada Suiza... y movimientos católicos como el internacional Pax Christi... Fue el cierre por la policía española del Seminario Evangélico Unido y del Colegio, ambos en la calle de Bravo Murillo, 85, de Madrid y la incautación de, al menos, 10.000 biblias y libros de himnos.
La segunda tuvo lugar en Santiago de Compostela en el mes de junio de 1965, Año Santo, donde participó todo el grupo ecuménico de católicos de Madrid y Salamanca, con la clausura presidida por el Patriarca Católico Copto, Su Eminencia Sidaroús I, de Alejandría. A raíz de estas jornadas surgió el importante ecumenismo de Santiago de Compostela.
La tercera Semana, con importantes repercusiones, fue la de 1971 ante la actitud del Ministerio de Justicia de no permitir la celebración de los actos ecuménicos en alguna de las Iglesias que este organismo consideraba lugares protestantes no autorizados por conculcar las normas legales vigentes, pues no se habían inscrito en el Registro de Confesiones Religiosas . El Comité Cristiano Interconfesional actuó de inmediato y en vista de la prohibición del Ministerio de Justicia, la misma víspera de la Semana, comunicaban que quedaban suspendidos todos los actos de esas jornadas de oración, pues aquellas Iglesias vetadas, eran precisamente las ecuménicas y, por tanto, en diálogo entre ellas y con la Iglesia católica. La decisión sorprendió a las autoridades, amenazaba, una vez más, un conflicto diplomático, pero la decisión, se mantuvo, pues estaban todos unidos. Como testimonio de oración se conservó únicamente el culto interconfesional del viernes 22, dentro de la Semana, en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en Madrid.
Marca este hecho cómo, efectivamente, la celebración de las Semanas de la Unidad han sido el termómetro de la intensidad del ecumenismo real entre las Iglesias a lo largo del año. Sigue ocurriendo, pues existen ocasiones en las que dificultades, enfrentamientos o soluciones en la preparación de la celebración de estos días de oración conjunta son el barómetro del clima de acercamiento o alejamiento, especialmente con la Iglesia católica. Existe alguna diferencia, conocida por todos, donde la indiferencia o posición adversa de la jerarquía hacia las otras Iglesias ha creado estos últimos años posiciones controvertidas. Tal vez eso indique cierta purificación en la actividad ecuménica, ya que por esas diferencias han surgido potentes y prometedores movimientos ecuménicos de laicos que incorporan dentro de sí fieles de diversas Iglesias.
En las diócesis se celebra con mayor o menor interés, pero siempre con éxito en el campo de los fieles, esta Semana y en muchas de ellas de forma interconfesional. Falta después una continuidad a lo largo del resto del año, a pesar de los esfuerzos de muchos de los delegados diocesanos de ecumenismo y de algunos pastores de las Iglesias más ecuménicas. Tal vez, al recordar que alrededor de estas Semanas ha surgido y se mantiene la labor ecuménica, podría lograrse un más efectivo ecumenismo en las cosas comunes del día a día y en la colaboración más estrecha de quienes se dedican especialmente a este quehacer de diversas Iglesias: la amistad personal, la ayuda mutua, el mejor conocimiento, la estima que de esto surge, la constante oración común..., podrían ser, entre otras, medios eficaces para un movimiento ecuménico más vivo a través del año.
El ecumenismo con los emigrantes, la acción común por la paz, la justicia, los desheredados, los marginados... . el ecumenismo en las fiestas religiosas: Pascua, Pentecostés, celebraciones, bautizos, matrimonios, acontecimientos de las familias y de las Iglesias podrían incorporarse a la actividad ecuménica..., el ecumenismo de las visitas: a la Santa Cena, a la Eucaristía, a la Divina Liturgia, a las necesidades de algunas Iglesias. Fue importante escuchar en una reunión ecuménica, hace poco, como un miembro de una Iglesia pedía a los miembros de las demás ayuda para la difícil situación que su Iglesia estaba atravesando.
ANTE LA MUERTE DE SU BETATITUD CHRISTODOULOS, ARZOBISPO DE ATENAS Y DE TODA GRECIA
Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.

Su Beatitud Christodoulos, Arzobispo de Atenas
y de toda Grecia, fallecido a los 69 años en su casa
de la capital griega en la madrugada del 28 de enero de 2008
La noticia y su contexto. A las 5.15 h. del 28 de enero de 2008, apenas tres días después de concluida la Semana de oración por la unidad de los cristianos, falleció en su residencia Neà Filothei, en el suburbio ateniense con nombre de vieja y nutricia raíz helénica, Psiquicó, bahía del Falero al fondo y no lejos de los altivos mármoles acropolitanos color de miel, Su Beatitud Christodoulos, Arzobispo de Atenas y Toda Grecia. Tenía 69 años de edad. Según fuentes de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala, padecía cáncer de hígado y de intestino, declarado el 9 de junio de 2007, cuando, listo para una visita al Patriarca de Alejandría, se había sentido de pronto indispuesto. Intervenido con éxito en Atenas, los médicos, no obstante, vieron la conveniencia de que siguiese un tratamiento largo para el hígado en el Memorial Jackson Hospital de Miami (EE.UU.), donde le esperaba el médico grecoamericano y amigo suyo Andreas Tzakis. Christodoulos partió de Atenas rumbo a Estados Unidos el 18 de agosto. Pero cincuenta días más tarde, vista la inutilidad del ansiado trasplante por el irreversible empeoramiento del mal, tuvo que regresar a su patria cuando corría ya octubre. Una vez en Atenas, pidió que no se le volviese a hospitalizar. Desde entonces ha recibido las sesiones de quimio en su propia residencia cubriendo con visible deterioro físico el último tramo de su recta final. Por allí han pasado estas semanas, con el noble propósito de la despedida del pastor y del amigo ante una muerte anunciada, personalidades eclesiásticas, civiles y militares.
«Perdió la voluntad de vivir y decidió entregar su alma», comentaba en declaración de urgencia el obispo Anthimos de Salónica a la televisión estatal griega, apenas conocido el deceso. El primer ministro, Costas Karamanlis, por su parte, calificó al finado de «clérigo ilustrado» y «líder religioso que fortaleció el papel de la Ortodoxia en el mundo, ya que –dijo- acercó la Iglesia a la sociedad, a los problemas modernos y a la gente joven». El cadáver fue trasladado poco después del óbito al hospital «Laiko», donde se le practicó la autopsia y, acto seguido, a la capilla ardiente instalada en la Catedral de la Anunciación, de Atenas, que ha permanecido abierta tres días para que los fieles le diesen su adiós. Christodoulos ha sido inhumado en el primer cementerio de la capital griega el pasado jueves 31 de marzo de 2008, con honores de jefe de estado. El Gobierno griego había decretado luto nacional de tres días, durante los cuales las banderas permanecieron izadas a media asta. Entre las numerosas delegaciones asistentes al funeral, cabe citar la de la Santa Sede, presidida por el cardenal Paul Poupard, a quien acompañaban monseñor Brian Farrell L.C., secretario del PCPUC y algunos oficiales del dicasterio. También han estado presentes Su Santidad Bartolomé I, patriarca de Constantinopla, quien el pasado verano se llegó hasta el hospital de Atenas para interesarse por la salud del amigo y a quien ahora le ha correspondido el honor de presidir el funeral, en el que también han estado presentes los patriarcas de Alejandría, Theodoros II, y de Jerusalén, Theophilos III. Por la Iglesia ortodoxa rusa lo ha hecho el metropolita Philaret de Minks, exarca del patriarca de Moscú en Bielorrusia y miembro permanente del Santo Sínodo.
Apenas conocida la triste noticia, Benedicto XVI envió un telegrama a Su Eminencia Seraphim, metropolita de Karystia y Skiros, en el que habla del «distinguido pastor de la Iglesia de Grecia», y de como «la acogida fraternal con que su Beatitud recibió a mi predecesor Juan Pablo II con motivo de su visita a Atenas en mayo de 2001, así como la visita tributada por el arzobispo Christodoulos a Roma en diciembre de 2006, abrieron una nueva era de cordial cooperación entre nosotros que desembocó en la intensificación de los contactos y de la amistad en la búsqueda de una comunión más estrecha en el contexto de la creciente unidad de Europa». «Yo y los católicos de todo el mundo –sigue diciendo en el telegrama-- rezamos para que la gracia de Dios sostenga a la Iglesia ortodoxa de Grecia de modo que siga afianzándose en los logros pastorales del fallecido arzobispo, y al encomendar la noble alma de Su Beatitud al amor misericordioso de nuestro Padre celestial os consuele la promesa del Señor de recompensar a sus fieles servidores». El citado monseñor Farrell explicó que el finado había ofrecido «personalmente una contribución significativa a la mejora de las relaciones entre la Iglesia de Grecia y la Iglesia católica», siendo el momento decisivo «la visita de Juan Pablo II a Atenas, en el año 2001, cuando Christodoulos le dio la bienvenida, a pesar de que se habían alzado voces opuestas a la visita papal. Desde entonces –concluyó el prelado-- se da un nuevo clima de colaboración entre nuestro Consejo Pontificio y la Iglesia de Grecia». El presidente del PASOK, Georgios Papandreou, declaró también que había sido «una de las figuras más importantes de la Iglesia de Grecia. Un dirigente espiritual de gran prestigio que dio prueba de una intensa actividad social. Un combatiente y un erudito que ha dejado su marca sobre la Iglesia a la que ha servido fielmente con pasión y ardor». Hicieron llegar también sus condolencias el presidente de la Comisión europea, José Manuel Barroso, el del Consejo mundial del Helenismo de la Diáspora, Stephanos Tamvakis; los patriarcas de Moscú y de todas las Rusias, Alexis II; de Rumanía, Daniel I; de Jerusalén, Theophilos III; de Alejandría, Theodoros II; el arzobispo de Nueva Justiniana y Chipre, Chrysostomos II; y el arzobispo de Australia, monseñor Stylianos.
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Datos para una semblanza: Su Beatitud Christodoulos, Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, en el mundo Christodoulos Christos Paraskevaïdis, había nacido en Xanthe (una de las tres provincias de la Tracia griega, al Noroeste de Grecia) el 21 de octubre de 1939. Cursados estudios en Derecho, abrazó en 1961 la vida monástica en el Monasterio de Varlaam, Meteora (sobre la gran llanura de Tesalia), adoptando el nombre de Christodoulos, que en griego significa «esclavo de Cristo».
Diácono ese mismo año de 1961, es consagrado presbítero en 1965 y en 1967 obtiene la diplomatura y más tarde el doctorado en Teología por Atenas. Consagrado obispo el 14 de julio de 1974, predica durante nueve años en la parroquia ateniense de Paleo Faliro, antes de ejercer durante otros siete como Secretario del Santo Sínodo. A los 35 es promovido a metropolita de Dimitrias, obispado de la ciudad portuaria de Volos (en la Grecia central), donde permanece desde 1974 hasta 1998. Y director de Relaciones Ecuménicas de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala, entre 1985-1998, año en que a los 59 de edad es elegido para suceder a Seraphim, que había regido dicha Iglesia desde 1974, como Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, convirtiéndose así en el más joven de cuantos arzobispos han ocupado el trono primacial. Elegido en el mes de abril, su entronización tuvo lugar en Atenas el 9 de mayo de 1998. El nuevo Arzobispo dio especial importancia a las estaciones de radio y televisión de la Iglesia en Grecia. Procuró también aumentar el papel eclesial en la sociedad, erradicando de ella toda forma de manifestación xenófoba o racista. Objetivos del nuevo Arzobispo fueron también, desde el primer momento, una mayor participación de los jóvenes en la vida de la Iglesia, la mejora en las relaciones con el Patriarcado Ecuménico, y la afirmación del papel de Grecia en Europa, así como la plena integración del país en la Unión Europea. Estaba en posesión de varios doctorados honoris causa, entre ellos el de las universidades rumanas de Iasi (2000) y Craiova (2003), y el de la romana Pontificia Universidad Lateranense (2006). La Iglesia ortodoxa griega autocéfala se involucró cada vez más, bajo su mandato, en la actividad filantrópica, no sólo emitiendo declaraciones acerca de su postura en temas de justicia social, sino también a través de la acción apostólica del mantenimiento de orfanatos, asilos de ancianos, hospitales, y otras obras de beneficencia. Una Iglesia la suya, por lo demás, básicamente centrada, para lo que a enseñanza teológica se refiere, en las Facultades de Teología de las universidades de Atenas y Tesalónica. Hay asimismo varios seminarios dedicados a la educación de los sacerdotes parroquiales, aunque, contrariamente a cuanto se cree, muchos de los teólogos más brillantes de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala son laicos.
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Su personalidad: Era Christodoulos un eclesiástico culto, dinámico y emprendedor. Hablaba fluidamente inglés y francés, además del griego naturalmente, y manejaba la pluma como escritor y comentarista prolífico, lo que le convirtió en autor de numerosos libros no sólo de argumento religioso, sino también de historia y de sociología. Siempre atento a las innovaciones tecnológicas, a finales de los ’90, cuando explotó la era cibernética, no vaciló en marginar la consabida cautela de la Iglesia y abrir en Internet un portal en griego y en inglés con una biblioteca digital en nueve lenguas suministrando información, ya de carácter religioso y eclesial, ya, también, de arte y cultura. Pero lo que de Christodoulos hace una personalidad de veras histórica es, a mi modo de ver, su ecumenismo. Con prudencia, sin duda, pero a la vez con no menos firmeza, promovió un contacto real y progresivo con todas las categorías internas de la Iglesia. Procuró desde un principio llevar la pastoral de la Iglesia de Grecia hacia la solución de los problemas reales, culturales, económicos, sociales y, sobre todo, religiosos. Comprendió, sin embargo, que había que hacer todavía más: era preciso acabar cuanto antes con el aislamiento en que su Iglesia había caído dentro del mundo pancristiano, y de modo particular, si se quiere, con la Iglesia católica. No lo iba a tener fácil, pero por intentarlo nada se perdía y, por el contrario, mucho se podía ganar. De él quedará, en efecto, y es de aplaudir, la fundada impresión de haber promovido los contactos de la Iglesia de Grecia con el mundo cristiano. Lo hizo, repito, de modo gradual, progresivo y prudente. Dentro de este contexto, y por cuanto atañe a las relaciones con Roma, se puede afirmar de igual modo que obró con el mismo tesón y la misma firmeza. El arzobispo de Naxos y secretario general de la Conferencia episcopal de Grecia, compañero de niñez y de escuela de Christodoulos, monseñor Nikolaos Printesis, ha hecho memoria de los últimos días de la enfermedad: «En estos meses –ha dicho-- predicó mucho más fuerte gracias a su ejemplo. Buscó acercar la Iglesia a la gente, especialmente a los jóvenes». En particular, se «prodigó siempre por las buenas relaciones entre Atenas y Roma y este compromiso suyo hacia la unidad se notaba mucho cuando visitaba zonas de Grecia, como las islas Cícladas, donde hay presencia de muchos católicos. Nos consideraba hermanos en el episcopado, al menos dos veces los obispos católicos fueron recibidos por él, y buscaba modos siempre nuevos que consintiesen el reacercamiento». A propósito de la asamblea plenaria de Ravena, es de justicia reconocerle su abierto apoyo a la Comisión Internacional Mixta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa en su conjunto. Pero donde más se puede acusar este hacer ecuménico suyo internacional, con Roma sobre todo, tal vez sea en los encuentros que mantuvo con los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI.
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Con Juan Pablo II: Desplegó un decisivo papel en la mejora de las relaciones con la Iglesia católica, hasta entonces prácticamente paralizadas. No estará de más recordar que esta Iglesia ortodoxa griega autocéfala fue la más acérrima opositora a mandar observadores ortodoxos al Concilio Ecuménico Vaticano II provocando con ello gran desconcierto y no poca desilusión a otras que sí querían, empezando por el mismo patriarca Athenágoras I. Los predecesores de Christodoulos, la verdad, se habían cerrado en banda y no daban su brazo a torcer. Esto puede que ayude a comprender el gesto de Juan Pablo II peregrinando tras las huellas de san Pablo, en mayo de 2001, gesto que fue secundado inmediatamente por el Primer Ministro griego, todo hay que decirlo, mas no así –en un primer momento- por Christodoulos. Pero Christodoulos era mucho Christodoulos y no estaba dispuesto a dejar pasar ese tren desde el andén. De modo que terminó por acceder a entrevistarse con el Papa en el Areópago de Atenas, y firmar una declaración conjunta. Era el primer Pontífice que visitaba Grecia después de mil años. Aún así, no fue fácil para Christodoulos dar aquel paso. No todos los once millones de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala eran partidarios ni se mostraban entusiastas con semejante apertura. De hecho, el Santo Sínodo se había mostrado más bien receloso antes de dar luz verde. Christodoulos, no obstante, se la jugó y ganó. Obtuvo el plácet del Santo Sínodo, bien es cierto que a cambio de tener que pronunciar un severo discurso ante el ilustre huésped. Por supuesto que facilitó las cosas, y mucho, la grandeza de alma de Juan Pablo II dispuesto a soportar el chaparrón y, llegado el momento, echándole cortesía y Evangelio con un «al menos podremos rezar juntos el Padrenuestro, ¿no?». De manera que el evento, como digo, acabó siendo histórico, de época lo calificaron algunos. Porque aquel encuentro fue seguido también de un coloquio privado con el Papa. Christodoulos, a pesar de todo, no obtuvo lo pronto que hubiera querido el permiso para la devolución de aquella visita. Se lo impidió el veto del Santo Sínodo. Sólo a finales del 2006 pudo acudir oficialmente al Vaticano y ver a Benedicto XVI. Bien es cierto que al funeral por Juan Pablo II en Roma sí había podido asistir.
Los achaques de su ancianidad, bien visibles a través de las cámaras, no impidieron a Juan Pablo II pedir «perdón» por el «saqueo» de los cruzados en Constantinopla en el siglo XIII y abrazarse fraternalmente a Christodoulos, aun a trueque de tener que aguantar a unos centenares de metros la tórpida reacción de un centenar de ultraortodoxos descerebrados y, a cientos de kilómetros de Atenas, las campanas de algún monasterio del Monte Athos tocando a muerto. «Por las ocasiones del pasado y del presente, en la que los hijos e hijas de la Iglesia católica han pecado por acción u omisión contra los hermanos y hermanas ortodoxos, te pedimos, Señor, que les concedas el perdón», dijo el Papa exhortando a superar aquello y a mirar «hacia adelante». Contentó así a los que pedían el mea culpa por lo sucedido en la IV Cruzada, y no le dolieron prendas en hablar de «recuerdos particularmente dolorosos» y del «profundo pesar» de los católicos por el hecho de que quienes saquearon Constantinopla eran «cristianos latinos». «Vengo como peregrino», había declarado Juan Pablo II al desembarcar en el aeropuerto de Atenas, donde besó la tierra, antes de proseguir horas después hacia Siria y Malta, tras las huellas del Apóstol de los Gentiles. Las palabras de su discurso llegaron a muchos corazones, sobre todo contrastado éste con el duro y escasamente protocolario de Christodoulos, quien, en gran parte, le había pedido lo que Juan Pablo II no rehusó dar. Habría que saber hasta dónde aquel severo discurso era cosecha de Christodoulos y hasta qué punto de la pluma censora del Santo Sínodo. El humilde y grandioso gesto de Juan Pablo II se inscribe, después de todo, en el libro de oro del ecumenismo, donde también refulgen páginas de Pablo VI besando los pies al metropolita Melitón de Calcedonia allá en 1975 y en la Capilla Sixtina.
De todos modos, y a raíz de la visita del Papa Wojtyla al Areópago, hubo intercambio de visitas entre delegaciones del Santo Sínodo griego a Roma y del PCPUC a Atenas, los cuales fueron indudablemente dulcificando voluntades y aflojando tiranteces de la Iglesia de Grecia dentro del movimiento ecuménico. Del 8 al 13 de marzo de 2002, por ejemplo, acudió al Vaticano una delegación griega enviada por el ahora fallecido al objeto de abrir caminos de colaboración entre ortodoxos y católicos sobre argumentos atingentes a la fe en Europa. Ciertamente no pretendía sino poner en marcha una colaboración pastoral entre ambas Iglesias sobre temas de la Europa cristiana, la familia, la sociedad a construir en el Tercer Milenio, y la bioética. Se explica, pues, que Christodoulos asistiese en abril de 2005, ya lo he dicho, al funeral por Juan Pablo II en Roma. Se había superado lo más duro. Lo que no quita para que ahora las cosas puedan torcerse de nuevo, Dios no lo quiera, con la llegada al trono primacial de algún metropolita insensible al ecumenismo, por no decir con el reloj de su eclesiología parado. Athanasios Chatzopulos, metropolita de Acaya, por ejemplo, otro de los grandes amigos de Christodoulos, que desde años atrás representa a la Iglesia ortodoxa griega autocéfala en las instituciones europeas de Bruselas, no dejaba de contemplar este peligro al declarar pocas horas después del deceso cuanto sigue: «Estoy muy conmovido, porque todo lo que yo he trabajado en Bruselas lo hice siempre con él. Una Iglesia que no vive sólo para sí misma tiene necesidad de un testimonio de la vida griega también en la UE». Pero toda esta sensiblería, comprensible y hasta cierto punto lógica en horas de trono vacante, se la puede llevar ahora por delante un imprevisto cambio de viento del Santo Sínodo. A uno le queda el consuelo de creer que por encima de tales miserias humanas está siempre vigilando y al quite el mismo Espíritu Santo, quien, desde arriba, no cesa de ocuparse de la Unidad.

Encuentro de Christodoulos con el Papa
Benedicto XVI
en el Vaticano: 14 de diciembre de 2006
Con Benedicto XVI. El Papa Ratzinger recibió a Christodoulos y a su séquito el 14 de diciembre de 2006. Era ya otro clima, otra circunstancia, otro escenario. Esos días romanos, además, fruto sin duda de una cuidadosa preparación, Christodoulos fue investido Doctor honoris causa en derecho civil y canónico por la Universidad Lateranense y visitó algunos lugares sagrados de la ciudad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, como las basílicas y las catacumbas de Priscila. Otro hito histórico éste, a la postre, pues era la primera vez que un Primado griego se acercaba en visita oficial al Vaticano, tras haber salvado no pocos obstáculos como arriba digo. Estuvo cordial, cercano, sonriente, y, con la cortesía por montera, tampoco dejó de visitar la iglesia de San Teodoro Megalomártir, destinada al uso litúrgico de la comunidad greco-ortodoxa de Roma, ni la Basílica de San Clemente, donde tuvo la dicha de orar ante la tumba de San Cirilo. Todo había empezado con una cena que el cardenal Walter Kasper, presidente del PCPUC, ofreció en la Casa de Santa Marta, del mismo Vaticano, al ilustre huésped y a su séquito. Y para terminar a lo grande la faena, se organizó una emotiva ceremonia en la Basílica de San Pablo Extramuros, en el curso de la cual se le hizo entrega de unos anillos de las cadenas que san Pablo llevó en la prisión, y que allí se conservan. «Recibimos este fragmento de las cadenas del apóstol Pablo –dijo entonces un emocionado Christodoulos-- como una reliquia muy preciosa. Grecia –prosiguió-- se siente orgullosa de tener al apóstol Pablo como padre espiritual y doctor, y de haber sido iniciada por él en la verdad del Evangelio, y no sólo ella sino Europa entera». Christodoulos, por último, acudiendo a sus recursos ecuménicos, auspició aquellos anillos hasta entonces llevados regularmente en procesión dentro de la basílica romana y en el barrio de San Pablo, «sean de hoy en adelante –dijo-- el lazo irrompible que une el Oriente y el Occidente».
Entre las informaciones de estos días no han faltado distorsiones y hasta imperdonables errores técnicos en autores que, al escribir de estos temas, debieran andarse con más cuidado: Christodoulos, para empezar, no es patriarca. Escribir, pues, que ha muerto el Patriarca de la Iglesia ortodoxa de Grecia no es más que un gratuito e irresponsable invento del que tal haya escrito, o escriba, y ganas de jugar a confundir. Su Iglesia es una de las 15 Iglesias ortodoxas autocéfalas, pero no es Iglesia patriarcal. En el siglo IV estuvo enteramente bajo la jurisdicción de Constantinopla. Sólo en 1833, a raíz de la independencia griega (1830), proclama su independencia, es decir su condición de autocéfala vis-à-vis de Constantinopla, entonces bajo dominación otomana. Oficialmente reconocida por la constitución, ella será en adelante administrada por un Santo Sínodo presidido por el –y este es el título exacto-- Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, al que corresponde el tratamiento de Su Beatitud, y no de Su Santidad. En 1850, el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla reconoce como autocéfala a la Iglesia de Grecia sin que, por el contrario, se le otorgue título patriarcal de ningún género. Por fuerza de los acontecimientos y a medida que se agrande el territorio de Grecia (1866 y 1882), Constantinopla irá transfiriendo algunas diócesis a la jurisdicción de la Iglesia de Grecia. A raíz de la Guerra de los balcanes (1912-1913), Constantinopla rehúsa sin embargo transferir la administración de las diócesis del Norte de Grecia (Epiro, Macedonia y Tracia occidental). En 1928 interviene la solución salomónica de un acuerdo: esas diócesis espiritual y canónicamente del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, pasarán a ser administradas por la Iglesia de Grecia. Creta (con estatuto de semi-autonomía), Rodas y el Monte Athos, en cambio, permanecen bajo responsabilidad directa de Constantinopla.
Acérrimo nacionalista. No quisiera despachar esta breve reseña sin aludir a su controvertido nacionalismo, siquiera sea con unas pinceladas y a pesar de que mi principal frente sea el ecuménico. Consta, y es bien sabido, que apenas entronizado, el entonces joven Christodoulos tardó poco en asumir posiciones críticas y criticadas en temas de orden religioso, social y político. En 1999 fue uno de los impulsores de la oposición a la guerra de Kosovo, llamando «peones de Satán» a los bombarderos de la OTAN, a la vez que manifestaba su desacuerdo con la intención del gobierno griego de seguir los dictados de la Unión Europea. Se opuso a negociar sobre el mantenimiento de la palabra «macedonia» por el nuevo estado ex yogoslavo de Macedonia. Y también contra el ingreso de Turquía en la UE, lo que no debió de hacer ninguna gracia a Su Santidad Bartolomé I, con el Fanar en Estambul, corazón de Turquía. En 2000, volvió a las portadas de los periódicos con la convocatoria de masivas manifestaciones en las principales ciudades griegas, hasta 300.000 manifestantes hubo en Atenas, contra la decisión del entonces ejecutivo socialista de suprimir la indicación de «religión» en las nuevas células de identidad nacional. Logró reunir tres millones de firmas contra el gobierno y pedir, sin éxito, un referéndum. Así que la indicación religiosa fue eliminada. Ese mismo año, finales de agosto y primeros de septiembre, quien esto escribe acudió al XXIX Encuentro Internacional e Interconfesional de Religiosas celebrado en Tebas (Grecia), para pronunciar una conferencia. Uno recuerda cómo se decía por allí de Su Eminencia Hieronymos Ioannis Liapis, metropolita de Tebas–Levadeia, con quien pudimos dialogar largo y tendido una tarde del Encuentro, que había sido el contrincante principal de Christodoulos durante las votaciones del Santo Sínodo para Arzobispo de Atenas. Y bien, el ambiente aquellas semanas no era muy propicio y a favor que digamos para Christodoulos, precisamente por las medidas arriba señaladas. «Las fuerzas de la globalización y de la marginalización religiosa están desatadas para someternos», llegó a decir entonces a una multitud de 800.000 seguidores en Atenas. Al año siguiente aceptó la visita de Juan Pablo II, y ya hemos visto a qué precio: para leerle una lista de «13 ofensas» de la Iglesia católica contra la Iglesia ortodoxa desde el Gran Cisma del siglo XI y lamentar la ausencia de disculpas por parte del catolicismo romano. En 2002, volvió a encabezar las protestas públicas, esta vez contra la versión griega del programa televisivo «El Gran Hermano», exhortando a los fieles ortodoxos a «apagar sus televisores» durante la transmisión.
Su apasionada defensa de la nacionalidad y la cultura griegas vino de la mano de sus acerbas críticas contra la globalización, a la que describió como un «complot extranjero» para privar a la gente de su identidad nacional. En 2004 dijo que la globalización era como un «bulldozer que pretendía demolerlo todo, a favor de aquellos que quieren gobernar el mundo sin resistencia ni obstáculos». Y dos años después no dudó en calificarla de «crimen contra la humanidad», lo que le valió ser acusado por políticos y detractores de inmiscuirse en asuntos ajenos a la jurisdicción espiritual de la Iglesia. Pero él siguió impertérrito y convencido --una vez lo dijo públicamente--, de que «los clérigos están por encima de reyes, primeros ministros y presidentes». El metropolita Athanasios de Acaya representó a la Iglesia ortodoxa de Grecia en la reciente cumbre de San Egidio en Nápoles el pasado octubre. Colaborador de Christodoulos, el hombre que --dice-- «ha abierto las puertas de la Iglesia de Grecia por primera vez al papa de Roma después de más de mil años, y el primero también en hacer una visita a la Santa Sede, y el primero en ir a Ginebra para encontrarse con las autoridades del CEI. Él fue quien quiso establecer una representación de la Iglesia de Grecia ante la UE con un trabajo ante las instituciones internacionales que hacíamos juntos desde hace ocho años». En la madrugada del lunes, insiste, «un cáncer en el hígado se ha llevado para siempre al profeta del diálogo ecuménico de la Grecia ortodoxa». Los obispos católicos griegos, por su parte, reconocen que «Christodoulos ha hecho salir a la Iglesia de la sacristía y la ha llevado en medio de la gente». Monseñor Eleuterio Fortino, subsecretario del PCPUC, en una entrevista por Radio Vaticano, lo ha definido «un hombre de Iglesia, que ha amado a su pueblo y dedicado con generosidad su servicio pastoral, primero como obispo local, en cuanto metropolita de Volos, y después como arzobispo de Atenas y primado de la Iglesia de Grecia».
El tiempo dirá cuánto queda de este polémico, apasionado, inquieto y celoso pastor de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala, resueltamente embarcado en la navecilla del ecumenismo y decidido a sacar a su Iglesia de un aislacionismo ancestral y por tantos títulos obsoleto. Ahora que ya estará gozando del gaudium de veritate, que san Agustín de Hipona decía para definir la vida eterna (Conf. X, 23, 33), podrá comprender en plenitud cuánto bien le reportaron a san Pablo las cadenas cuyos anillos, algunos, él, Christodoulos, recibió como obsequio durante su visita a Roma. Y sobre todo, cuánta es la profundidad, la altura y la anchura de esa vocación a la que un día fue él también convocado (cf. Ef 4, 4); la del misterio, en fin, de las palabras que Jesús pronunció en la última Cena cuando el Ut unum sint (Jn 17, 21), santa causa de la Iglesia por la que sinceramente, a la postre, él se gastó y desgastó.
METROPOLITA HYERONIMOS DE TEBAS, NUEVO ARZOBISPO DE ATENAS Y TODA GRECIA
Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
LA ELECCIÓN
Su Eminencia Hieronymos, hasta hace unos días metropolita de Tebas y Levádeia, acaba de ser elegido para suceder a Christodoulos I en la sede primacial del Arzobispado de Atenas y Toda Grecia. EFE y otras agencias informan de su elección en la segunda vuelta por 45 votos (43 según Orthodoxie :07. 2. 2008) de un total de 74 votantes (o quizás 75) y tres, o cuatro, según, ausentes por motivos de salud. El histórico momento se celebró a puerta cerrada en la catedral ortodoxa de Atenas el jueves 7 de febrero por la mañana, ante la presencia del ministro de Educación y Cultos, que asistió a título sólo de observador, dado que la Iglesia en Grecia no está separada del Estado. Frente a los 27 votos del metropolita de Esparta, Su Eminencia Efstathios, y dos en blanco, monseñor Hieronymos obtuvo la mayoría absoluta requerida con 45 votos en la segunda votación. El primer escrutinio había avanzado a primera hora de la mañana del mismo jueves a Hieronymos con 33 votos, frente a los 26 de Efstathios de Esparta, 7 de Anthimos de Tesalónica en igualdad con Ignatios de Dimitriade, y uno en blanco. Hieronymos ronda ya los 70 de edad y fue candidato hace 10. Entonces, 1998, salió derrotado por Christodoulos.
La solemne ceremonia de entronización -el cargo es vitalicio- tuvo lugar el sábado 16 de febrero (EFE afb/chw/lab) en la catedral metropolitana de Atenas y al día siguiente el nuevo Arzobispo concelebró con los miembros del Santo Sínodo. La elección discurrió con arreglo a la carta estatutaria de la Iglesia ortod0xa griega autocéfala y la ley 590/77, la cual prevé una sola sesión ininterrumpida para, si fuere necesario, las tres votaciones. La mayoría ha de ser absoluta en los dos primeros turnos. De hacerse preciso el tercero, bastaría con un solo voto por encima del segundo candidato; y en caso de igualdad, habría que echar a suertes para deshacer el empate. La elección esta vez fue en el mismo escenario (cf. la foto de arriba) donde hace sólo unos días estuvo instalada la capilla ardiente de Christodoulos.
Bartolomé I expresó luego de conocer la noticia su alegría y contento por haberse decantado el Santo Sínodo hacia el metropolita de Tebas y Levádeia. En su mensaje de felicitación recuerda su profunda y vieja cercanía hacia monseñor Hieronymos así como su gran deseo de afrontar juntos y concordemente los problemas de la Iglesia ortodoxa. Tampoco la clase política se ha mostrado cicatera en elogios. El presidente de la República, Carolos Papoulias, hizo llegar el jueves por la tarde un telegrama expresando sus «más calurosas felicitaciones y fervientes votos de éxito en la nueva misión espiritual que debéis cumplir». El primer ministro, Costas Caramanlis, por su parte, mantuvo desde Bucarest, donde se encontraba de visita, una conversación telefónica con el neoelecto para desearle pleno éxito en su obra. El presidente del PASOK, Georges Papandreou, dirigió también un telegrama con «los mejores deseos de salud, ánimo y éxito en la más alta misión para la que habéis sido encargado a beneficio de la Iglesia de Grecia y de la Ortodoxia», con esta significativa añadidura: «que con vuestra presencia en el arzobispado y en la presidencia del Santo Sínodo, nuestra Iglesia se pueda adaptar a la época moderna con valor y franqueza». El presidente del Consejo mundial del Helenismo de la Diáspora, Stéfanos Tamvakis, el de LAOS, Georges Karatzaferis, así como el alcalde de Atenas, Nikitas Kaklamanis figuran de igual modo entre las personalidades que han hecho llegar congratulaciones y plácemes a monseñor Hieronymos (i-GR/ANA-MPA). El Vaticano y los Patriarcados de las distintas Iglesias lo harán, se dice, no bien hayan recibido la comunicación oficial.
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Su Eminencia Hieronymos de Tebas y Levádeia, bendiciendo después de su elección para Arzobispo de Atenas y Toda Grecia [Foto Ronfea.gr] |
DATOS BIOGRÁFICOS
Hieronymos, Ioannis Liapis en la vida civil, nació el 30 de marzo de 1938 en Oinofyta, ciudad a unos 60 kilómetros al norte de Atenas, en Beocia, región griega situada en la periferia de la Grecia Central, cuya capital es Levádeia, y Tebas la segunda metrópoli más grande. Trabajó un tiempo como profesor en la Sociedad de Arqueología de Atenas y luego como profesor de Letras (Filología) en el Liceo Léonin de Néa-Smyrni, así como en diversos colegios públicos del Ático, antes de abandonar la carrera profesoral para entrar a formar parte del clero. Ordenado diácono el 3 de diciembre de 1967, una semana después (10.12.1967), lo era de presbítero. Desde 1967 hasta 1978 fue el primer secretario (protosyggelos, equivalente a vicario general) de la metrópoli de Tebas. Asimismo rigió como higoumeno (es decir, prior) los monasterios de la Transfiguración en Sagmata (1971-1977) y de San Lucas (1977-1981). Cursados estudios de Filosofía y diplomado en Teología por la Universidad de Atenas (departamento de Arqueología) el año 1967, fue el primero en obtener una beca para consagrarse a los estudios bizantinos, lo que le permitió proseguir la tarea investigadora y estudiar el tercer ciclo de Teología en Graz (Austria) y entre 1977 y 1978 en el Ostkirschliches Institut Regensburg (Ratisbona) y Múnich, en Alemania, donde se doctoró. De 1978 a 1981 fue Jefe de la Secretaría (archigrammatos)del Santo Sínodo de la Iglesia de Grecia. Elegido en 1981 para Metropolita de Tebas y Levádeia, recibió la consagración episcopal el 4 de octubre de 1981. La metrópoli tebana, servida estos años por Su Eminencia Hieronymos ocupa el primer lugar entre las diócesis de Grecia por el alto índice de sacerdotes con formación superior: de sus 110 miembros, 82 son licenciados en Teología y muchos tienen una segunda licenciatura. Hieronymos ha formado parte de numerosas comisiones eclesiásticas, en particular sobre la educación, la gestión de los bienes de la Iglesia, las relaciones entre la Iglesia y el Estado. De 2005 a 2007 fue presidente de la comisión sobre el Diálogo entre la sociedad y la Iglesia, y es asimismo doctor honoris causa por la Universidad rumana de Craiova [Fuente : http://www.egliserusse.eu].

El nuevo Arzobispo de Atenas y Toda Grecia después de su elección [foto korazym.org : 07/02/2008]
LO QUE LE PIDE EL PUEBLO GRIEGO
Según arroja un sondeo efectuado en Grecia del 30 al 31 de enero de 2008, durante las horas de sede vacante, y publicado en el cotidiano griego Kathimerini, la mayor parte de los interrogados (76 %) desean que el sucesor de Christodoulos como Arzobispo de Atenas y Toda Grecia continúe en la misma dirección que el prelado difunto. Desean de igual modo que su primado se involucre en la lucha contra la desigualdad social (89 %), la droga (88,6 %) y los problemas de sanidad (82 %). Que resuelva los de la educación (77 %), la marginación (77 %), el paro obrero (73 %) y la corrupción (60 %). Un 43 % de los interrogados desea que el nuevo Arzobispo se pronuncie más a menudo sobre cuestiones de política internacional. El 58 % espera que prosiga los proyectos humanitarios. El 38 %, que esté más próximo al pueblo, y el 35 % que vele de modo especial por la unidad de la Iglesia. El 29 % vería con buenos ojos una mejora en las relaciones con el patriarcado de Constantinopla y el 23 % le pide que se decante por la reforma de la Iglesia. Las demandas, pues, no son pocas, ni pequeñas, ni de fácil satisfacción, pero la capacidad de Hieronymos tampoco se anda por las ramas, ni con rodeos, ni se queda corta. Autor de numerosas publicaciones teológicas, es también reconocido por su obra social en la región de Tebas, particularmente la creación de orfanatos, la adopción de huérfanos por familias de acogida, centros de reinserción de enfermos mentales, de desintoxicación y de trabajo para niños discapacitados, y la provisión de comidas populares para los pobres y los inmigrantes de la región. Monseñor Hieronymos ha dado igualmente prioridad a la cultura y a la educación, creando numerosos centros culturales destinados a los jóvenes así como también colonias piloto en el monte Parnaso. Iniciativa suya es, por otra parte, la fundación del Centro de Investigaciones de la Historia y de la Cultura de Beocia, que colabora, por cierto, con la Universidad de Durham (Cambridge). Hieronymos en su día rompió lanzas y estuvo asimismo entre los primeros dentro del clero en interesarse por los problemas de acogida, creando en Oinofyta un Centro de sensibilización hacia tales demandas. Fundó orfanatos y residencias de la tercera edad, se ocupó del medio ambiente, de la protección del patrimonio eclesiástico y hasta de convertir instalaciones de la Iglesia en centros de desintoxicación para drogodependientes y de acogida para inmigrantes, por cuya labor filantrópica, y en homenaje a ella, fue declarado doctor honoris causa de la universidad de Craiova en Rumanía. El es, sirva de muestra este otro título de relieve, presidente de la Sociedad griega de Cardiología (ELIKAR).
SU ECUMENISMO
A pesar de su derrota diez años atrás, el nuevo Arzobispo de Atenas y Toda Grecia apoyó resueltamente a Christodoulos en sus pasos de apertura hacia el diálogo ecuménico con la Iglesia católica. Mantiene también buenas relaciones con las autoridades de Constantinopla (Estambul) y con el propio patriarca Bartolomé I, considerado líder espiritual de prácticamente la Ortodoxia mundial, excepción hecha, claro es, de la Iglesia ortodoxa rusa, que se lo viene poniendo difícil de un tiempo a esta parte al titular del Phanar, según han permitido advertir algunos resonantes y concretos casos, como el de Gran Bretaña, y sobremanera el de Estonia, una de cuyas más lamentables consecuencias ha sido el plantón de los rusos en Rávena el pasado octubre cuando abandonaron destempladamente la asamblea plenaria de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa en su conjunto. Precisamente el Patriarcado Ecuménico, según EFE y otras agencias (afb/chw/lab), ha expresado ahora en un comunicado hecho público algunas horas después de la elección, ya digo, «su satisfacción y alegría» por haber sido elegido Hieronymos. La ceremonia de la entronización, que tendrá lugar, repito, el próximo sábado 16 de febrero ante numerosas delegaciones en la catedral metropolitana de Atenas, permitirá medir el alcance de algunos extremos en este capítulo de la unidad intereclesial.
Pero el ecumenismo de Hieronymos va más allá de un laudable y caluroso apoyo al predecesor en las medidas que éste iba tomando al respecto. Es de esperar, y vivamente lo desea por lo menos quien esto escribe, que sus relaciones con Roma sean buenas, abiertas, cordiales, ecuménicas. Abonan mis legítimas ansias algunos detalles recopilados en el fichero. No son muchos, ciertamente, y tampoco tienen el respaldo de una larga trayectoria del Arzobispo en cuanto primado, que no ha hecho sino empezar. Habrá que dar, pues, tiempo al tiempo, «que -como pensaba y escribía Cervantes en La gitanilla—, suele ser dulce salida a muchas amargas dificultades» y margen que hasta los clementes dioses otorgan a sus elegidos, y que los media, menos clementes a menudo, también suelen brindar a políticos y hombres públicos que asumen un cargo, un oficio, una gestión. Miembro de comisiones educativas, pastorales, de juventud, etcétera, ha participado con eficacia en el diálogo entre la sociedad civil y la Iglesia, así como en las relaciones ecuménicas con católicos y con protestantes. Ya sé que participar no es ser, pero por algo se empieza. En este sentido, quisiera compartir con mis lectores detalles de los ejemplos que conozco. El primero reside en el citado currículo. En efecto, del 27 al 29 de enero de 2007, hace ahora, siendo así, un año largo, los Hermanos Maristas con sus colaboradores seglares organizaron los primeros actos para celebrar los 100 años de presencia marista en Grecia. El centenario propiamente dicho comenzó el sábado 27 de enero de 2007 con una solemne Eucaristía en el Liceo Léonin de Néa Smyrni, presentes gran número de profesores y empleados que habían trabajado o seguían haciéndolo en la escuela, junto con padres de alumnos y antiguos alumnos. Entre éstos, el arzobispo católico de Atenas. Pero también hizo acto de presencia y allí estuvo formando una piña solidaria con los Maristas, cómo no, el metropolita Hieronymos de Tebas y Levádeia, antiguo profesor del colegio. Hubo, en fin, sacerdotes, diputados, representantes del Ministerio de Educación, miembros de la embajada de Francia en Grecia y numerosos amigos arropando a los beneméritos religiosos de la enseñanza. Como principio, no está nada mal. Pero el ejemplo que sigue tiene, desde luego, más envergadura ecuménica. Lo resumo un poco a vuelapluma, o, si se quiere, a rápido golpe de teclado.
EL GESTO ECUMÉNICO DE LAS RELIQUIAS DE SAN LUCAS
El 17 de septiembre de 1999 se abrió, en la basílica de Santa Justina, de Padua (Italia), por decisión del arzobispo-obispo, monseñor Antonio Mattiazzo, y para comprobaciones científicas sobre su autenticidad, la urna con las reliquias atribuidas a san Lucas evangelista. La comisión nombrada al efecto, presidida por el anatomopatólogo italiano Vito Terribile Wiel Marin, según los análisis realizados, confirmó que el esqueleto contenido en el arca de mármol del crucero izquierdo de la basílica de Santa Justina, de Padua, pertenece a un hombre de hace unos dos mil años, fallecido en edad avanzada. Confirmó, además, que la antiquísima caja de plomo en la que se conserva es la misma en que fue colocado el cadáver poco después de morir, y no los huesos. Según antigua tradición, contenida en un texto del siglo II conocido como Prólogo antimarcionita, Lucas, el querido médico de san Pablo, murió a los 84 años de edad en Beocia (Grecia), en cuya capital, Tebas, aún se venera un sarcófago de mármol vacío. San Jerónimo confirma que la urna con sus reliquias fue trasladada a Constantinopla durante el siglo IV, bajo el emperador Constantino.
Y bien, el motivo de haber abierto el sepulcro para someterlo a tan minucioso análisis fue ni más ni menos que la petición –extraña petición llegó a escribir algún periodista con pocas tablas en religiosidad oriental- del arzobispo Hieronymos, metropolita ortodoxo de Tebas y Levádeia, para que monseñor Mattiazzo donase una reliquia significativa del santo Evangelista a su ciudad, la primera en la que fue enterrado. Se lo pedía con estas sencillas y reveladoras palabras: «Creemos que estas celebraciones acercarán a los fieles de las dos diócesis, harán más profunda la fraternidad de los dos obispos, ayudarán en el camino del ecumenismo, cosas, hoy, más que nunca necesarias en las presentes circunstancias».Monseñor Mattiazzo lo explica de la siguiente manera: «El arzobispo de Tebas no tenía ninguna duda de que las reliquias de Santa Justina pertenecían a san Lucas. Yo formé una comisión histórica para examinar la consistencia de esta antigua tradición. Pero inmediatamente nos dimos cuenta de que era necesario también un examen científico». Monseñor Mattiazzo escribió al cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, pidiendo prestada la reliquia del cráneo para ulteriores comprobaciones, e informó a la Santa Sede sobre la petición del metropolita ortodoxo de Tebas y sobre la conveniencia de hacer antes un examen científico. La Congregación para las Causas de los Santos, tras consultar a la Secretaría de Estado y al PCPUC, dio su aprobación. Juan Pablo II, con motivo del reconocimiento del cuerpo de san Lucas, envió el 15 de octubre del 2000 un mensaje a monseñor Mattiazzo, en el que dice: «San Lucas, según antiguos testimonios, murió en Beocia y fue enterrado en Tebas. Desde allí, como refiere san Jerónimo (cf. De viris ill. VI, I), sus huesos fueron transportados a Constantinopla, a la basílica de los Santos Apóstoles. Sucesivamente, según las fuentes que las investigaciones históricas van explorando, fueron trasladados a Padua». Y a renglón seguido, prosigue: «Se ha querido dar al congreso una significativa dimensión ecuménica, subrayada por el hecho de que el arzobispo ortodoxo de Tebas, Hieronymos, ha pedido un fragmento de las reliquias para depositarlo en el lugar donde aún hoy se venera el primer sepulcro del Evangelista».
Todo, por tanto, comenzó en 1992 con una solicitud del metropolita ortodoxo de Tebas al arzobispo-obispo de Padua relativa a las reliquias lucanas. Antonio Mattiazzo, recibió una carta en griego escrita por el titular ortodoxo de Tebas, en la que le pedía «un fragmento significativo de las reliquias de san Lucas para depositarlo allí donde se encuentra y es venerado hoy el sepulcro sagrado del Evangelista». Nombrada la Comisión y hechos los pertinentes exámenes, se llegó, paso a paso, al reconocimiento de 1998 y a la conclusión de los expertos en el 2000, con un sorprendente resultado que viene a confirmar la antigua tradición. En otoño, la diócesis de Padua organizó un congreso internacional dedicado a tal descubrimiento.
Ahora bien, como entre los huesos de Padua falta, como ya he señalado, el cráneo, hoy en la catedral de San Vito, de Praga, de ahí que monseñor Mattiazzo recurriese al cardenal Miloslav Vlk. De esta manera, en septiembre de 1998, el decano de la catedral de Praga y un experto en paleontología atravesaron Europa con dicha reliquia para llegar a Padua. Durante tres días los estudiosos coordinados por el profesor Terribile Wiel Marin examinaron el cráneo para comprobar si se articulaba con el atlas, es decir, con la primera vértebra cervical del esqueleto conservado en Santa Justina. «La correspondencia nos ha parecido indiscutible tanto a mí -dijo el profesor-, como a la profesora Capitanio y al profesor Emanuel Vlcek, venido desde Praga». Una confirmación más, por tanto, de la tradición. Cuando se estaban ultimando ya los preparativos para el congreso del 2000 y para el gozoso anuncio de la atribución de los huesos a san Lucas, monseñor Mattiazzo extrajo una costilla del esqueleto del santo, la más cercana al corazón y, tomó un avión que le llevó a Tebas. La Congregación para las Causas de los Santos, la Secretaría de Estado Vaticana y el PCPUC habían autorizado desde hacía tiempo al obispo de Padua a satisfacer la conmovedora solicitud del metropolita Hieronymos de tener una reliquia significativa que venerar en el sepulcro vacío de Tebas. Así es como el evangelista de la misericordia y de la mansedumbre de Cristo (mansuetudinis Christi) propició, diecinueve siglos después de su muerte, la oportunidad de dar un significativo paso adelante en el camino ecuménico, entre cuyos protagonistas cumple, pues, incluir con todo merecimiento al ahora elegido para Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, Su Beatitud Hieronymos. El tercer ejemplo sirve para consolidar aún más, si cabe, lo anterior.
XXIX ENCUENTRO INTERCONFESIONAL DE RELIGIOSAS
Se desarrolló en el Monasterio femenino de San Juan Evangelista de Tebas, allá en las agrestes montañas de la Grecia Central, entre el 27 de agosto por la tarde y el 3 de septiembre por la mañana del año 2000. Tierras entonces, salta bien a la vista, de Su Eminencia Hieronymos, desde el 7 de febrero de 2008 nuevo primado de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala. No estará de sobra precisar que los congresistas del XXIX Encuentro Interconfesional de Religiosas, llegados la mayoría de Centroeuropa y pertenecientes a distintas Iglesias o Comunidades eclesiales, y en cuanto nacionalidad a más de quince países, nos alojamos en las magníficas dependencias del Monasterio, puestas por el titular ortodoxo de Tebas a nuestra disposición aquellos días de convivencia. La parte del Monasterio reservada a vivienda de los congresistas y salas de conferencias era entonces de reciente construcción y todo el conjunto, según se nos hizo saber, había sido espléndida iniciativa del emprendedor Hieronymos, bien informado de la vocación ecuménica de los que allí nos habíamos dado cita. Tuvo además la deferencia de acudir a saludarnos unas horas después de haber llegado nosotros de Atenas, cuyo agobiante calor, insoportable de veras, fue pronto olvidado gracias a la suave brisa del arbolado paisaje de aquel hermoso lugar. Los coloquios por grupos después de la conferencia, se hacían a la sombra de los árboles y en animada conversación. Los componentes de la tertulia contábamos –en francés por lo general- experiencias, problemas, novedades, según quien tuviera la palabra, o de acuerdo con las costumbres e idiosincrasia del país de origen. Aquel XXIX Encuentro resultó de veras enriquecedor. Como lo es siempre, quiérase reconocer o no, el ecumenismo. Porque una Iglesia que se cierra en sí misma, que se inhibe, que se niega a leer los signos de los tiempos, que, en fin, le vuelve las espaldas al diálogo intereclesial, forzosamente acaba empobrecida. Es, en cambio y más bien, a fuerza de abrirse, de convivir y compartir la propia fe dentro del ancho coro pancristiano como esa Iglesia, la que sea, se enriquece, y esto lo propicia como gracia venida de lo alto el ecumenismo, que por algo Juan Pablo II vio en él un intercambio de dones. Me recordaba no hace mucho tan profundo y bello pensamiento el propio cardenal Walter Kasper. Y lo mismo vienen a decir de modo tácito muchas páginas del cardenal Franz König en su libro de reciente edición española: Abierto a Dios, abierto al mundo. Por una Iglesia dialogante (Desclée, Bilbao 2007).

Su Eminencia Hieronymos, metropolita ortodoxo de Tebas y Levádeia, a su llegada al Centro de Conferencias del Monasterio de San Juan Evangelista (Tebas) es acogido por los organizadores del XXIX Encuentro Interconfesional de Religiosas, en la tarde del 29-VIII-2000 [Foto P. Langa]
Algunas de las fotos que incorporo a esta reseña las hice yo mismo y reflejan el cordial ambiente que envolvió a los congresistas. Quien esto escribe pronunció en la mañana del 28 de agosto de 2000, memoria de san Agustín de Hipona, al que uno tiene consagrados ya muchos años de estudio, la conferencia «La vie consacrée, née dans l’unité, convoquée vers l’unité», luego publicada en algunos boletines de monasterios en Francia y Bélgica. Siguió en la segunda hora de la mañana Su Eminencia el metropolita Emilianos Timiadis, antiguo secretario particular del patriarca Athenágoras I. Emilianos Timiadis es cofundador, con don Julián García Hernando, ambos están juntos en la foto del grupo, de estos encuentros interconfesionales de religiosas, hasta la fecha llenos de vitalidad.
Fue al día siguiente por la tarde cuando Su Eminencia Hieronymos nos hizo la primera visita que resultó de veras agradable y distendida, pues le permitió interesarse por todos, provocando en unos y otros la curiosidad ante lo sorpresa de su presencia, de su cercanía. La verdad es que verlo en la foto oficial que lucía en el pórtico de la casa y de pronto darse de manos a boca con él en persona, con su imponente corpachón y su barba blanca, esbozando una ligera sonrisa, aunque su porte habitual fuera más bien serio dentro de la sencillez, daba no sé qué. Los griegos del Congreso ya nos habían prevenido para cuando sonase la hora de algo así que él había sido el principal contrincante de Christodoulos en el Santo Sínodo durante las elecciones a nuevo Arzobispo de Atenas y Toda Grecia en 1998. No tenía uno entonces, claro es, elementos suficientes para comparar y distinguir entre ambos. Tampoco es que su acopio sea hoy mucho mayor, esa es la verdad. Pero, a la vista de las fotos, de las filmaciones televisivas, de los reportajes periodísticos, sí quisiera uno dejar aquí dicho que se advierten claras diferencias entre los dos. Christodoulos era más cercano quizás, más fotogénico también, tal vez, puede que incluso más expresivo y elegante y de finos ademanes en sus movimientos. Hieronymos, por el contrario, parece más cerebral, intelectual, racional; más pausado, sin duda; y acaso más profundo también. Posiblemente carezca de la telegenia de Christodoulos, pero le asiste, como contrapartida, mayor concentración y, casi con seguridad, más densidad ideológica. Para observadores y expertos del tema que aquí expongo, su rápida elección, sin polémicas, hace prever un profundo cambio en la Iglesia ortodoxa griega autocéfala, entre cuya jerarquía, dicen, pasa hoy por ser un típico representante del ala moderada. Los observadores políticos destacan que el nuevo Arzobispo ha sido siempre partidario de ejercer su actividad pastoral sin buscar convertirse en noticia. A la vista de todo ello, no faltan expertos y medios de comunicación que dicen sentir el pálpito de un cambio de actitud de la Iglesia ortodoxa griega bajo su gobierno pastoral (cf. ABC.es: 07.02.2008). El tiempo, después de todo, se encargará de poner a cada uno en su sitio.

Viernes 1-9-2000: 11 h. Aula de Conferencias del Monasterio de San Juan Evangelista (Tebas-Grecia). El metropolita Hieronymos de Tebas y Levádeia , en el centro, se dispone a pronunciar en clave ecuménica una conferencia-información de la metrópoli de Tebas al XXIX Encuentro Interconfesional de Religiosas [Foto: P. Langa].
LA DIVINA LITURGIA Y EL ACTO ACADÉMICO DEL 1.09.2000
Tornando al congreso, señalaré que monseñor Hieronymos nos volvió a visitar en la mañana del 1 de septiembre de 2000. Primero para celebrar la Divina Liturgia, a la que todos los congresistas pudimos asistir admirando su belleza. Figuraba en el programa del Encuentro, es cierto, pero ello no quita para que, sobre la positiva sensación de dos días atrás, cundiese ahora entre nosotros el interés por comprobar el comportamiento litúrgico de la primera autoridad eclesiástica ortodoxa de Tebas. Lo diré sin requilorios: de ver al metropolita Hieronymos vestido de pontifical. Cualquiera que conozca de cerca la Liturgia bizantina comprenderá la importancia que la Iglesia ortodoxa concede al momento solemne de la Divina Liturgia. Y me place poder decir, de entrada, que los congresistas en la iglesia del Monasterio de San Juan Evangelista, sita a sólo unos centenares de metros del Centro de conferencias, apenas tuvimos que esperar la llegada de Su Eminencia, porque fue muy puntual. El instante que vivíamos, las circunstancias que lo rodeaban, el entorno, todo ello junto, constituían uno de los momentos fuertes del XXIX Encuentro. La Divina Liturgia celebrada por un metropolita greco-ortodoxo, ¡ahí es nada! Por la mente de uno pasó durante la espera el pensamiento de encontrarse, como por allí dicen, en la cuna misma de las esencias ortodoxas, ya que Grecia –te puntualizan otros- «es la ortodoxia de la Ortodoxia». Y uno tiene todavía grabado en la retina el momento en que monseñor Hieronymos hizo su entrada acompañado de varios clérigos, y luego revistiéndose ya de los típicos ornamentos litúrgicos de las Iglesias tanto católicas como ortodoxas, y poco después dentro del iconostasio con la mitra oriental y el omoforio, con el dikerion y el trikerion, velas y más velas, y manejando el incensario con el sonoro cascabeleo al incensar, y él mismo, el celebrante en este caso, con voz grave que se adelgazaba en los trémolos finales cerrando la Gran Letanía, por ejemplo. La verdad es que su imponente corpulencia llenaba la puerta central del iconostasio. Allí también y una vez más, como tantas veces ocurre y ocurrirá mientras la cuestión subsista, padecimos el doloroso problema de la intercomunión, irresuelto aún entre católicos y ortodoxos. Nos tuvimos que contentar con el pan bendito al término de la ceremonia, excepto, claro es, lo ortodoxos, que ellos sí pudieron comulgar. Al día siguiente ocurrió lo propio, pero esta vez al revés, dentro de unas instalaciones anejas, a la caída de la tarde y durante la concelebración católica que presidió el benedictino padre Jean Geysens, de la abadía de Chevetogne.
El acto académico al que alude una de las fotografías de este reportaje puso de manifiesto los avances conseguidos por el metropolita en Tebas. Con ayuda del católico y jesuita Teodoro Kontidis, que hizo de traductor (dominaba magníficamente el griego y el francés, y se le puede ver en la foto junto al micrófono), Su Eminencia fue exponiendo el argumento de su disertación, toda ella centrada sobre cuatro puntos: lo social, lo pastoral, lo intelectual y lo ecuménico. De este último, que ocupa de modo particular mi reseña, diré que saqué una sensación constructiva, grata y esperanzadora. No se olvide que algunos datos de arriba se corresponden, sobre poco más o menos, con las fechas de nuestro Encuentro. El ecumenismo de Hieronymos en aquel entonces podría quedar resumido con lo que implica, y dice o quiere decir, esta frase de su carta al arzobispo-obispo de Padua: «El camino del ecumenismo, [es] cosa, hoy, más que nunca necesaria en las presentes circunstancias».
Compartió esos días con nosotros inquietudes y experiencias otro metropolita, Emilianos Timiadis, secretario que en su día fue del patriarca Athenágoras I. Diverso de Hieronymos, sin duda, y con más rodaje dentro de la ruta ecuménica también. Coordinaban los actos el claretiano padre Aitor Jiménez, por parte católica, que sigue siendo a fecha de hoy, como continuador de don Julián García Hernando, el responsable católico de organizar y programar estos encuentros; y de parte ortodoxa, en cuanto sucesor de Su Eminencia Timiadis, el archimandrita Athenágoras Yves Peckstadt, desde el 22 de junio de 2003 obispo de Sinope y auxiliar del metropolita de Bélgica. En la última fotografía de este reportaje se puede ver al grueso de congresistas junto a los dos metropolitas Hironymos y Timiadis. El ecumenismo de ambos era el mismo, sí, pero la manera de exteriorizarlo respondía a la forma de ser de cada uno.

Los metropolitas
Hieronymos y Timiadis posan con los congresistas del XXIX Encuentro
Interconfesional de Religiosas (Tebas-Grecia). Tarde del 29-VIII-2000 [Foto P.
Langa].
Me cupo la suerte de mantener con Su Eminencia Timiadis largas y diversas conversaciones acerca de la Unidad, de la Iglesia ortodoxa, de la Iglesia católica y, por supuesto, de los encuentros internacionales e interconfesionales de religiosas que tanto él como don Julián García Hernando habían puesto en marcha muchos años hace. Había yo conocido al metropolita Timiadis en 1995 junto a las alambradas de Oswiecim-Auschwitz (Polonia), en el Centro de Diálogo, Oración y Encuentro Padre Kolbe [cf. P. Langa, «XXIV Encuentro Interconfesional e Internacional de Religiosas»: Pastoral Ecuménica XII/35 (1995) 347-356]. Ello me consintió ahora, en Tebas, ahondar más, si cabe, en la confianza como para recabar información y más detalles del tema. De una parte de aquellas conversaciones salió, precisamente a petición suya, mi artículo «La Iglesia ortodoxa y la beatificación de Atenágoras», publicado en la revista Ecclesia, Num. 3.053 (16 de junio de 2001), Año LXI, pp. 6-7 [886-887].
Siguen resonando dolorosas dentro de uno sus manifestaciones acerca de la inviabilidad de una posible beatificación de Athenágoras por parte de la Iglesia ortodoxa: «¡Imposible!». Y sobre todo su aclaración/respuesta a mi objetante porqué: «Por ecumenista. Haber sido ecumenista es su mayor defecto [y tras un breve y embarazoso silencio…él mismo…], que para mí es una virtud». Frases, éstas y otras, que se agolpaban en mi cabeza durante el vuelo Atenas-Madrid el día 3 de septiembre del 2000 [a esas horas Juan Pablo II beatificaba en Roma al papa Juan XXIII], y que han vuelto ahora con la elección del metropolita Hieronymos para Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, el cual, ya por aquellas fechas, dejó escrito: «El camino del ecumenismo, [es] cosa, hoy, más que nunca necesaria en las presentes circunstancias». El próximo 16 de febrero, con las delegaciones que acudan a su entronización, y sobre todo con su homilía, tendremos el primer catalizador para deducir si la citada frase fue un desahogo del corazón, o sólo se trató, más bien, de una excusa retórica.
60º ANIVERSARIO DE LA COMUNIDAD DEL CMI: MARCANDO JUNTOS LA DIFERENCIA, ENTONCES Y AHORA
Sara Speicher, (Escritora y antigua coordinadora del Equipo de Información Pública del Consejo Mundial de Iglesias)
Para algunos, cumplir 60 años es un hito caracterizado por las visiones de la jubilación: celebrar los logros conseguidos y soñar con nuevos empeños. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI), sin embargo, en su 60º “cumpleaños” en 2008 no quiere detenerse en las hazañas pasadas pues mira hacia el futuro a los desafíos del siglo XXI. La mayor y más inclusiva comunidad de iglesias del mundo, y rostro preeminente del ecumenismo en el siglo XX, lucha a brazo partido con un mundo muy diferente hoy en día –política, económica y religiosamente– a aquel al que se enfrentaba tras la Segunda Guerra Mundial.
El CMI se fundó oficialmente el 23 de agosto de 1948 en Ámsterdam, donde los delegados de 147 iglesias de 44 países se reunieron para participar en la primera asamblea fundadora. Aunque el encuentro fue imponente por su diversidad sin precedentes, con representantes de las iglesias anglicanas, las viejas católicas, muchas iglesias ortodoxas y casi todas las protestantes, la inauguración también destacó por la ausencia de las dos mayores iglesias del mundo: la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En
la práctica, el CMI ya existía. En 1938, líderes religiosos habían formado un
comité provisional con la idea de establecer una estructura para el nuevo
organismo y organizar su primera asamblea, fijada para 1941. Pero el estallido
de la guerra echó por tierra estos planes. En lugar de eso, el comité
provisional sirvió para mantener los vínculos entre las iglesias en ambos bandos
al mismo tiempo que asistía a los prisioneros de guerra y a los refugiados, y se
preparaba para la reconciliació n y la ayuda de la posguerra.
En
la Asamblea de Ámsterdam, la experiencia de la guerra marcó una pauta que era a
la vez humilde y desafiante, pues la desunión trágica del mundo instaba a una
reconciliació n radical. Willem Vissert Hooft, el primer secretario
general del CMI, habló del miedo a crear una “superiglesia” y anunció la visión
de marcar juntos la diferencia: “No estamos formando este Consejo en un espíritu
de ambición ni para participar en ninguna lucha de poder. Lo formamos en un
espíritu de arrepentimiento por nuestro fracaso a la hora de ser iglesia juntos,
con el fin de dar un testimonio común más claro del Señor que vino para servir a
todos”.
En muchos sentidos, el testimonio del CMI en las últimas décadas puede ser enumerado claramente: contribuciones tangibles a la formación de las Naciones Unidas y al texto de la Declaración Universal de Derechos Humanos; labor teológica de gran trascendencia sobre Bautismo, Eucaristía y Ministerio e importantes contribuciones a la reflexión misiológica; labor profética sobre cuestiones como el desarrollo sostenible, el racismo, el diálogo interreligioso y el cambio climático antes de que se convirtieran en plataformas populares.
Son
pocos los logros que no levantaron polémica. Durante los años setenta, muchos
evangélicos libres se distanciaron del Consejo por lo que consideraron débiles
esfuerzos respecto a la misión y la evangelizació n. A su vez, el programa de
Lucha contra el Racismo atrajo las críticas ante su resuelto apoyo al movimiento
contra el apartheid en el África Meridional.
No obstante, cuando el CMI celebró su 50º aniversario en la Asamblea de Harare en 1998, Nelson Mandela, uno de los “beneficiarios” del programa, lo describió como una expresión de “verdadera solidaridad” que “no [era] meramente el apoyo caritativo de benefactores distantes, sino una lucha conjunta por las aspiraciones que comparten”. “Para nosotros en Sudáfrica y el África Meridional y, en verdad, en todo el continente”, dijo, “el CMI siempre ha sido conocido como un defensor de los oprimidos y los explotados”.
Sin
embargo, hablando con personas que han entrado en contacto con el CMI a lo largo
de los años, el mayor logro de éste no ha sido ningún tema, programa o
publicación en concreto, sino el hecho de que, pese a todo lo que lo podía haber
dividido, sus iglesias miembros han permanecido unidas, manteniendo la comunidad
que comparten a través del Consejo. Como afirma un líder ecuménico asiático:
“Las relaciones establecidas entre las iglesias son el mejor logro del CMI. No
es la unidad en sentido estricto, sino a la hora de construir un conocimiento de
herencia, costumbres y conciencia, como una familia”.
Y el
CMI está creciendo. Hoy en día, reúne a 347 iglesias y denominaciones en más de
110 países y territorios de todo el mundo. La Iglesia Ortodoxa Rusa se unió en
1961, y la Iglesia Católica Romana trabaja en estrecha colaboración con el
Consejo en muchas áreas programáticas y es miembro de pleno derecho de las
comisiones de Fe y Constitución y de Misión Mundial y Evangelización.
El
crecimiento del CMI es una señal de su éxito y un desafío para el futuro, pues
demuestra el rostro cambiante del ecumenismo y del propio cristianismo. La
mayoría de las iglesias fundadoras del CMI eran europeas y norteamericanas,
aunque también había entre ellas iglesias de otras regiones; hoy, la mayor parte
de los miembros están en África, Asia, el Caribe, América Latina, Oriente Medio
y el Pacífico.
La
amplitud de su membrecía causa el desafío vital del ecumenismo: relacionando,
evaluando, cambiando para reflejar de manera más verdadera la unidad. El intenso
diálogo entre las iglesias ortodoxas y otras tradiciones durante los últimos
diez años permitió a la comunidad de iglesias darse cuenta de que algunas
prácticas cómodas para la mayoría de los miembros occidentales resultaban
desconocidas para muchos otros, que también sentían que esas prácticas no les
“empoderaban”. A esto siguieron cambios significativos sobre la manera en que el
CMI lleva a cabo su labor, notablemente con la introducción de la toma de
decisiones por consenso.
Establecer prioridades programáticas para el trabajo del CMI no resulta fácil,
ya que las iglesias miembros afrontan realidades diferentes en sus propios
contextos. No obstante, aparece un hilo conductor que toma como punto de partida
la esencia del CMI desde su formación. En palabras de un teólogo europeo: “El
papel del CMI es ser el lugar donde las voces cristianas puedan unirse”.
Dentro de este espacio común, las iglesias abordan juntas algunos de los retos a
los que se enfrentan hoy: respondiendo a las amenazas a la vida como la pobreza,
el cambio climático y el VIH y el SIDA; examinando dimensiones tradicionales y
más nuevas de la vida espiritual; fomentando el diálogo y la cooperación
interreligiosos; tendiendo la mano a tradiciones cristianas que durante mucho
tiempo se han mostrado escépticas acerca del ecumenismo; replanteando el
ecumenismo en el siglo XXI.
Tal
como destaca el tema de la celebración del 60º aniversario, Marcar juntos la
diferencia no trata del aniversario de una institución, sino de una
comunidad, un movimiento y una visión. Hace seis décadas en Ámsterdam, los
participantes confesaron: “No solo nos dividen materias de fe, constitución y
tradición, sino también el orgullo de las naciones, las clases y las razas”.
Aunque esta realidad persiste, también lo hace la visión ecuménica. “Pero
Cristo nos ha hecho suyos, y Él no está dividido”, continuaba el mensaje de
Ámsterdam.
El CMI no celebra solamente un cumpleaños, sino también el compromiso visible y viable de las iglesias que, a pesar de todas sus divisiones propias y las divisiones del mundo, reivindican la afirmación de 1948: “Estamos decididos a permanecer juntos”.
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I.- Ecumenismo |
LOS CRISTIANOS DE DIVERSOS PAÍSES CELEBRARON EL OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DEL 18 AL 25 DE ENERO QUE EN 2008 CUMPLIÓ CIEN AÑOS
CMI/Infoekumene.- Al menos una vez al año, muchos cristianos toman conciencia de la gran diversidad de formas de adorar a Dios, se conmueven y caen en la cuenta de que no es tan extraña la manera en que el prójimo rinde culto a Dios.
El acontecimiento que desencadena esta experiencia única se conoce como la Semana de oración por la unidad de los cristianos. Congregaciones y parroquias de todo el mundo toman parte en la semana de oración, que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero (en el hemisferio norte) y en torno a Pentecostés (en el hemisferio sur). Durante este período, se intercambian los púlpitos y se organizan oficios ecuménicos especiales.
Cada año, se pide a los asociados ecuménicos de una región concreta que preparen un texto sencillo sobre un tema bíblico. Después, un grupo internacional de participantes patrocinados por el CMI (protestantes y ortodoxos) y católicos romanos edita este texto y se asegura de que está relacionado con la búsqueda de la unidad de la iglesia.
El texto es publicado conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el CMI, a través de su Comisión de Fe y Constitución, que también acompaña todo el proceso de producción del texto. El material final es enviado a las iglesias miembros y las diócesis católicas romanas, a quienes se invita a que traduzcan el texto y lo contextualicen para su propio uso.
El Rev. Dr. Samuel Kobia, el
Cardenal Walter Kasper y el Papa Benedicto XVI (de izquierda a
derecha).
Photo: L'Osservatore Romano
En el servicio ecuménico de Vísperas presidido el 25 de enero por el Papa Benedicto XVI, el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), Rev. Dr. Samuel Kobia, destacó la importancia de "una iglesia única y unida en su testimonio" ante un mundo caracterizado por la violencia y la desunión. El servicio celebrado en Roma concluyó la centésima edición de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Por la mañana, Kobia y los miembros del Grupo Mixto de Trabajo entre la Iglesia Católica Romana y el CMI fueron recibidos en audiencia privada por el Papa.
En la oportunidad, Benedicto dio gracias a Dios “por los frutos del movimiento ecuménico, en el que se puede discernir la presencia del Espíritu Santo que impulsa el crecimiento de todos los seguidores de Cristo en la fe, la esperanza y el amor”. El Papa elogió también “la fructuosa relación ecuménica” entre la Iglesia Católica Romana y el CMI. Por su parte, Kobia reafirmó la importancia de la oración como “fundamento espiritual de todos los esfuerzos que dieron lugar al movimiento ecuménico y a los logros del pasado”, así como la necesidad de proseguir en el empeño ecuménico “con un espíritu de oración”.
Kobia se reunió también con representantes de las iglesias miembros del CMI y de la Federación de Iglesias Protestantes de Italia. La conversación se centró en el tema de la espiritualidad en una era de secularización, así como en la actual situación ecuménica en Italia, donde las iglesias protestantes están decididas a mantener un diálogo abierto y sincero. "Estoy muy interesado en sus opiniones, ya que sus iglesias son los ojos y oídos del CMI en Italia", dijo Kobia a sus anfitriones.
EN ESPAÑA TAMBIÉN SE CELEBRÓ LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD
Agencias/ Infoekuemene.- En toda España también se celebró la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. A continuación detallamos algunos de las declaraciones emitidas esos días y una pequeña muestra de los muchos actos celebrados en las diferentes ciudades españolas.
Almería
Monseñor Adolfo González Monstes, obispo de Almería y presidente de la Comisión Episcopal de Ecumenismo de la Conferencia Episcopal Española, pidió en su carta semanal la constancia en la oración por la unidad de los cristianos,“una semana en la que todos los cristianos han hecho propia una sola súplica, que es ya un patrimonio común”.
El prelado almeriense recordó en su carta al P. Paul Wattson, cofundador de la Sociedad de la Expiación, de Graymoor, Nuev Cork quien diera comienzo ahora hace cien años a este Octavario que termina cada año con la celebración de la conversión de San Pablo y por eso insistió en que “No es posible separar a Cristo de la Iglesia, como algunos pretenden. Jesús resucitado interpela a Pablo llamado a la conversión para decirle: “¿Por qué me persigues? Él le preguntó: «¿Quién eres, Señor?». Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues»” (Hechos 9,5). Todos los cristianos estamos llamados a dar testimonio de Cristo en la comunión de la Iglesia una y santa, congregación de seres humanos, pero obra de la gracia de Cristo, sostenida por su Espíritu para la salvación del mundo.”
E insistiendo en la trayectoria de todo un siglo de oración por la unidad añadía: “La oración común de los cristianos ha acompañado estos cien años la búsqueda laboriosa y costosa de la unidad, pero ha dado sus frutos. Las Iglesias cristianas se reconocen como verdaderas congregaciones de bautizados en Cristo, aunque discrepan sobre el modo de la presencia de la única Iglesia de Cristo en las Iglesias y comunidades eclesiales históricas. La Iglesia Católica ha expresado recientemente su fe en la presencia y subsistencia en ella de la Iglesia una y santa de Cristo en aquella plenitud de medios de gracia que Cristo ha querido. El diálogo sobre el misterio y misión de la Iglesia entre católicos y protestantes ha avanzado mucho en los últimos cuarenta años, aunque siguen los desacuerdos que es preciso superar con paciencia y constancia en la oración. Hemos de dar gracias a Dios porque entre católicos y ortodoxos la fe común nos está permitiendo una aproximación entre Iglesias hermanas cada vez mayor. El pasado octubre se ha alcanzado un primer acuerdo sobre el ministerio del Papa como “el primero de los Obispos”, que requerirá ahora profundización y laborioso estudio y oración para la convergencia plena.
Santander
El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora, presidió el 21 de enero en la Iglesia de San Francisco, un acto ecuménico al que asistieron pastores y miembros de otras confesiones cristianas presentes en Cantabria, tales como ortodoxos y protestantes. Esta ceremonia se convocó con motivo de la anual Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
A la celebración ecuménica del lunes, se ha invitado a las comunidades ortodoxas y a representantes de iglesias protestantes que están presentes en Santander y en algunas otras localidades de la región. También se espera que acudan miembros de iglesias evangélicas españolas y de la Iglesia Evangélica Apostólica Pentecostal. Asimismo, a esta celebración anual, suele acudir un pastor evangélico alemán, ya que en Santander hay una colonia de alemanes, en su mayoría mujeres, afincadas en la ciudad, Entre los presentes en la celebración ecuménica estuvieron presentes un padre ortodoxo de la parroquia Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Santander, el pastor luterano alemán, comunidad “que tradicionalmente han profesado un notable espíritu ecuménico”, según explicó el Delegado Diocesano de Ecumenismo, el padre franciscano, Jesús Bilbao. También estuvieron presentes representantes de las iglesias evangélicas españolas y la Iglesia Evangélica Pentecostal.
Córdoba
En su carta semanal el Obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, destacó que “las rupturas históricas de la unidad de la Iglesia son un freno a la evangelización”.
Insistiendo en el lema propuesto este año por el Consejo Mundial de las Iglesias para este octavario de oración: “Orad incisamente”, Monseñor Asenjo decía en su pastoral: “La plena unidad de los cristianos no es sólo un problema. Si así fuera, se resolvería en un plazo más o menos breve. Es un misterio, cuya solución está en las manos de Dios; y es un don, algo que llegará cuando Dios quiera y por los medios que Él tenga establecidos. Por ello, hay que pedirla al Señor todos los días, lo que no excluye el trabajo ecuménico en otros campos y por otras vías. Oración y ecumenismo son dos realidades estrechamente ligadas. La oración, junto con la conversión del corazón de todos los cristianos a nuestro único Señor, es el único camino viable hacia la unidad. Sin ella, el ecumenismo será agitación estéril”.
Y concluía que “las rupturas históricas de la unidad de la Iglesia, todavía vigentes por desgracia, son un freno a la evangelización, pues el mundo sólo creará en Cristo y en su Evangelio si los cristianos somos uno. En consecuencia, nuestras parroquias y comunidades han de multiplicar las ocasiones en que los fieles, reunidos en Cenáculo espiritual, encomendemos a nuestro único Señor la causa de la restauración de la unidad, un tema mayor en esta hora de la Iglesia y del mundo”.
Madrid
La capital de España registró este 2008 un renacer del movimiento ecuménico, con una afluencia masiva que abarrotó templos, e incluso en alguna ocasión los dejó pequeños, en los diversos actos convocados por las comunidades cristianas presentes en Madrid, para orar por la unidad de los cristianos. La participación masiva, interconfesional, intergeneracional e intercultural fue especialmente patente en las convocatorias que contaron con elementos especialmente festivos como el encuentro con los jóvenes y el recital de coros.
A estas convocatorias, más o menos oficiales, también se sumaron muchas otras en pequeñas parroquias tanto de la capital como de pueblos de la Comunidad Autónoma, algunas que por primera vez se unían con conmemoraciones especiales en esta oración universal por la Unidad.
BENEDICTO XVI: "LA PUERTA PRINCIPAL HACIA EL ECUMENISMO ES LA ORACIÓN"
Zenit/InfoEkumene.- Benedicto XVI recibió el viernes 18 de enero en audiencia a una delegación ecuménica de Finlandia con motivo de la víspera por la festividad de San Enrique, patrono de ese país.
El Papa dijo en la audiencia que "la unidad de los cristianos es un don de lo alto, que brota de la comunión de amor con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y progresa hacia ella. La oración conjunta de luteranos y católicos de Finlandia es un humilde, pero fiel compartir la oración de Jesús, que prometió que toda plegaria elevada al Padre en su nombre sería escuchada".
Y añadió:"Esta es realmente -continuó- la puerta principal hacia el ecumenismo: esta oración nos lleva a considerar el Reino de Dios y la unidad de la Iglesia de un modo nuevo; refuerza nuestros vínculos de comunión; nos capacita para afrontar con valentía las recuerdos dolorosos, las cargas sociales y la debilidades humanas que constituyen una gran parte de nuestras divisiones". Tras recordar que ese día comenzaba la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, cuyo tema este año fue: "No ceséis de orar", Benedicto XVI subrayó que "hay que ser agradecidos por los frutos del diálogo teológico luterano-católico en Finlandia y Suecia sobre temas capitales de la fe cristiana, como la cuestión de la justificación en la vida de la Iglesia
El Papa también recordó que el año pasado se conmemoró el 450 aniversario de la muerte del teólogo Mikael Agricola, que tradujo la Biblia al finés, y en este sentido subrayó la importancia de la Escritura "para la Iglesia, los cristianos y toda la sociedad", así como "para el camino ecuménico". Refiriéndose a la visita a Roma de los miembros de la delegación ecuménica, Benedicto XVI expresó el deseo de que suponga "un gran gozo, al recordar el testimonio de los primeros cristianos, y en particular, el martirio de Pedro y Pablo, los apóstoles fundadores de la Iglesia de Roma". Y concluyó diciendo que: "San Enrique siguió sus pasos, difundiendo el mensaje evangélico y su poder salvífico entre los pueblos nórdicos. En las circunstancias nuevas y estimulantes de la Europa de hoy y en vuestro propio país -terminó-, luteranos y católicos pueden hacer mucho en común para el servicio del Evangelio y la promoción del Reino de Dios".
EL CARDENAL KASPER ENCABEZÓ DELEGACIÓN EN VISITA A ESTAMBUL POR SAN ANDRÉS
SIC/Infoekumene.- Como es habitual con motivo de la festividad de San Andrés, patrono del patriarcado ecuménico de Constantinopla, una delegación de la Santa Sede encabezada por el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, viajó a Estambul para unirse a esta celebración.
La delegación
asistió a una Liturgia Divina presidida por Su Santidad Bartolomé I, en
la Iglesia de San Jorge en El Fanar y se reunió con el patriarca y con los
miembros de la Comisión sinodal encargada de las relaciones con la Iglesia
católica. Al final de la ceremonia, el cardenal Kasper entregó al patriarca
ecuménico un copia autógrafa de la Encíclica "Spe salvi", una preciosa
reproducción del mosaico que representa "El Cordero Místico" de la bóveda de la
Basílica de San Vitale, Rávena (siglo VI) y un mensaje del Papa, en el que
Benedicto XVI recuerda con gratitud su participación, el año pasado, en las
celebraciones por la fiesta del patriarcado ecuménico. Tras dar gracias a Dios
por el encuentro de la Comisión Mixta Internacional para el diálogo teológico
entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa en conjunto, que tuvo lugar en
Rávena (Italia) el pasado octubre, reconoce las dificultades experimentadas.
"Pido de todo corazón -escribe- para que esas dificultades se aclaren y
resuelvan cuanto antes, de manera que haya una plena participación en la
Undécima Sesión Plenaria y en las ulteriores iniciativas orientadas a continuar
el diálogo teológico con mutua caridad y entendimiento".
Benedicto XVI subraya: "Nuestro trabajo por la unidad es acorde a la voluntad
de Cristo nuestro Señor. En este inicio del tercer milenio, nuestros esfuerzos
son especialmente urgentes a causa de los numerosos desafíos que tienen que
afrontar todos los cristianos, ante los que debemos responder con una voz unida
y con convicción". El Papa terrmina su mensaje asegurando “de nuevo, el
compromiso de la Iglesia católica de promover relaciones eclesiales fraternas y
de perseverar en nuestro diálogo teológico, para acercarse más a la comunión
plena, como se señala en nuestra declaración común realizada el año pasado al
final de mi visita a Su Santidad".
MODERADOR DEL CMI PIDE PERSEVERANCIA EN LA BÚSQUEDA DE LA UNIDAD
CMI/Infoekumene.- El movimiento ecuménico necesita de quienes tengan la entereza y la capacidad de perseverar, dijo el pastor Dr. Walter Altmann, en su presentación inaugural al Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI).
Altmann afirmó el llamado a la unidad visible como el corazón del compromiso ecuménico. El Comité Central del CMI se reúne en Ginebra del 13 al 20 de febrero de 2008. Este año marca el sexagésimo aniversario de la fundación del Consejo. “Hay quienes consideran que el movimiento ecuménico es hoy irrelevante. Ellos tienen que ser respetados. Hay quienes plantean cuestiones críticas y radicales. A ellos tenemos que escucharlos, y sus críticas recibidas como desafíos. Pero el movimiento ecuménico necesita de aquellos que son capaces de perseverar. Necesitamos el don de la perseverancia”, dijo Altmann, que ocupa el cargo de moderador del Comité Central del Consejo y es, además, presidente de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil, (IECLB).
En
un recorrido por los principales hitos y documentos que jalonan la historia del
Consejo, Altmann destacó el papel del CMI para facilitar la búsqueda de la
koinonia en la fe, el testimonio y el servicio, y recordó que su objetivo
fundamental ha sido llamar a las iglesias a la unidad visible en una misma fe y
fraternidad eucarística. En estos sesenta años las iglesias miembros del Consejo
han mostrado perseverancia en la búsqueda de la unidad, una unidad experimentada
en la común confesión de la fe apostólica y el común testimonio del evangelio a
todos los pueblos y al servicio de toda la creación.
Sin
embargo, esa perseverancia es desafiada hoy por los rápidos y profundos cambios
en el campo religioso, la extensión de la secularizació n en las otrora llamadas
“tierras cristianas” y la aparición de nuevas iglesias y movimientos que
no hacen suya la vocación ecuménica, reconoció Altmann,
“A
pesar de los avances claramente definibles de la travesía ecuménica, también
hemos fallado, una y otra vez, en no haber sido capaces de discernir con mayor
claridad cómo nos está guiando el Espíritu Santo”, dijo. Pero advirtió que la
respuesta no pueda ser la de abandonar la causa ecuménica, porque “ello
equivaldría a traicionar nuestra vocación”.
El moderador del Comité Central señaló que el diálogo teológico, la misión y la diaconía son parte integrales del ser de la iglesia. Que esta perspectiva holística sea afirmada hoy por todas las iglesias —incluso por iglesias evangélicas y pentecostales que no pertenecen al CMI— es un logro significativo del movimiento ecuménico, enfatizó. Otro logro notable es el reconocimiento por un número cada vez mayor de iglesias de la importancia de alcanzar la unidad, como mostró el Foro Cristiano Mundial que se reunió en Limuru, Kenya, en noviembre de 2007, al que Altmann calificó como “un desarrollo promisorio, guiado por el Espíritu”.
Texto completo de la alocución disponible en: http://www.oikoumen e.org/index. php?id=5569&L=4
Más información sobre la reunión del Comité Central del CMI está disponible en el sitio web del CMI: http://www.oikoumen e.org/es/ events-sections/ cc2008.html
REUNIÓN DEL COMITÉ CENTRAL DEL CONSEJO MUNDIAL DE LAS IGLESIAS
CMI/Infoekuemene- La reunión del comité central del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) que tvuo lugar en Ginebra (Suiza) del 13 al 20 de febrero de 2008 fue una ocasión para conmemorar el 60º aniversario del Consejo. Entre los actos previstos, figuró una celebración ecuménica festiva que tuvo lugar en la Catedral de San Pedro de Ginebra el domingo, 17 de febrero.
Durante la celebración ecuménica, predicó el Patriarca Ecuménico Bartolomé I. El Patriarca Ecuménico de Constantinopla es reconocido también como el dirigente espiritual de 300 millones de ortodoxos en todo el mundo.
El comité central es el órgano rector supremo del CMI en los períodos entre las asambleas y se reúne cada 18 meses. Se encarga de aplicar las resoluciones de la Asamblea, examinar los programas del CMI, supervisar su ejecución y aprobar los planes presupuestarios del CMI.
El comité central es elegido por la asamblea de entre sus delegados y actúa como principal órgano rector del CMI hasta la siguiente asamblea, reuniéndose cada 12 a 18 meses. Tiene la responsabilidad de la aplicación de las políticas adoptadas por la asamblea, examinar y supervisar los programas del CMI y aprobar su presupuesto. La asamblea elige los presidentes del CMI, que actúan como miembros del comité central. El comité ejecutivo (incluida la mesa) es elegido por el comité central y normalmente se reúne dos veces al año. El secretario general del CMI es secretario ex oficio de los comités central y ejecutivo.
TELEMADRID ESTUDIARÁ CONCEDER PROGRAMAS EVANGÉLICOS EN LA TV Y RADIO AUTONÓMICAS
ACP/Infoekumene.- La Subdirectora de Servicio Público y Eventos Ana Mayoral recibió un borrador de Convenio para que lo estudiase, y se solicitó el envío de algunos datos para poder comenzar a trabajar.
El pasado miércoles 30 de enero Manuel Cerezo –Secretario ejecutivo del Consejo Evangélico de Madrid (CEM)- fue recibido en las instalaciones de Telemadrid por la Subdirectora de Servicio Público y Eventos Ana Mayoral, a quien entregó un borrador de Convenio para que lo estudiase, y se le solicitó el envío de algunos datos para comenzar a trabajar en el proyecto.
El motivo de esta reunión era dar continuidad a la que varios representantes del CEM habían realizado en noviembre pasado con la Directora de Antena, Yolanda Ausín a la que le plantearon la posibilidad de formalizar unos acuerdos de colaboración con el fin de que el protestantismo Madrileño pudiera tener presencia en ese medio, incluido radio, tanto a nivel de información sobre actividades de relieve que se vienen realizando, como de elaboración de algún programa divulgativo o de un programa semanal como tienen otras cadenas autonómicas.
La entrevista con la subdirectora fue “cordial y de bastante provecho”. Se repasaron los temas mencionados y se habló sobre las formas de llevarlo a cabo. La subdirectora queda a la espera de ir recibiendo noticias culturales, sociales, etc. de los evangélicos madrileños para comenzar a informar sobre ellas en los programas informativos que así lo estimen. Ya existen programas evangélicos en las televisiones autonómicas de Galicia, Barcelona, País Vasco y Andalucía.
Donados más de 5.000 libros de órdenes religiosas españolas a la Academia Teológica Ortodoxa de Moscú
Zenit/Infoekueme.- Una importante donación de más de 5.000 libros ha sido realizada por varias órdenes religiosas españolas a la Academia Teológica Ortodoxa de Moscú. El Patriarcado de Moscú ha agradecido el gesto "como una señal más de las actuales buenas relaciones" entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Católica.
Según explica el padre Emilio Benedetti de la Compañía de Jesús, «Durante todo el mes de octubre 2007 - tuve la satisfacción de ayudar al profesor de la Academia Teológica Ortodoxa de Moscú, padre Dionisyos Shlenov y su padre Valeri, archivero del Patriarcado de Moscú, a seleccionar los libros».
Se trata de duplicados donados por las facultades de Teología de la Compañía de Jesús procedentes de centros académicos de Barcelona, Madrid, Bilbao y Granada. Los benedictinos de Montserrat y los padres claretianos de Barcelona «donaron también una serie de excelentes obras», explica el padre Benedetti. «Recogimos más de cinco mil volúmenes publicados por buenos y conocidos autores en Filosofía, Historia, Teología, Santos Padres de la Iglesia y de Exégesis bíblica»,
El metropolita Kirill de Smolensk y Kaliningrado, presidente del Departamento de Relaciones Externas de Patriarcado de Moscú, envió al padre Benedetti una carta de agradecimiento por su trabajo en la que escribe: «Como miembro de la Compañía de Jesús, su ayuda es una señal más de las buenas relaciones que en la actualidad están teniendo lugar entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia Católica Romana».
EL SECRETARIO GENERAL DE LA ALIANZA EUROPEA, PONENTE PRINCIPAL EN ASAMBLEA GENERAL DE LA AEE
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ACP/Infoekuemene.-El secretario general de la Alianza Evangélica Europea (EEA), Gordon Showell-Rogers, será el ponente de la conferencia central de la anual Asamblea General de la Alianza Evangélica Española que se celebrará los próximos 22 y 23 de febrero en Barcelona.
Las inquietudes de la Asamblea van asidas de la cuestión fundamental que preocupa en estos momentos a la mayor parte de los evangélicos en España: “¿A dónde va la Iglesia?”; el secretario general ha explicado que es una pregunta que la iglesia se hace porque “se encuentra en un momento de postcristiandad y postmodernidad […] que ha ocasionado un cambio en la mentalidad de los creyentes y en las preguntas que se hacen” –afirma Llenas. El secretario de la AEE ha explicado que “es un momento para considerar qué es lo que está cambiando, cuál es la dirección que la Iglesia está tomando y qué es lo fundamental para ser llamados ‘Iglesia’”.
Gordon Showell-Rogers es británico pero nació en el sureste asiático, vivió parte de su infancia en la isla de Malta y también en Malasia. Se convirtió a Jesús en la ciudad de Viena, donde luego trabajó durante algunos años como secretario general de IFES (International Fellowship of Evangelical Students, equivalente a GBU internacional) en Austria. El hecho de haber trabajado en tantos lugares con personas de tan distinta procedencia le ha llevado a tener una visión mucho más amplia desde la diversidad cultural. El mes de abril de 1999 Rogers fue nombrado Secretario General de la Alianza Evangélica Europea (EEA), cargo que sigue ocupando en la actualidad.
La EEA (Alianza Evangélica Europea) es un organismo que trabaja como motivador de las diferentes Alianzas Evangélicas en Europa, es el organismo evangélico más grande de Europa. La EEA trabaja en diversas áreas en todo el continente y tiene una oficina en Bruselas a través de la cual representa a 15 millones de evangélicos europeos de 35 países frente a la Unión Europea.
Para más información sobre la EEA pueden visitar su página web en: www.europeanea.org
Para obtener más información sobre la Asamblea General pueden llamar a la Alianza Evangélica Española al 93 420 80 72 o escribir a la dirección oficina@aeesp.net.
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II.- Diálogo Interreligioso / Libertad religiosa |
FEREDE CONSIDERA QUE PROYECTO DE LEY DE LUGARES DE CULTO EN CATALUÑA “NO SE AJUSTA AL DERECHO CONSTITUCIONAL DE LIBERTAD RELIGIOSA”
ACP/Infoekumene.-
El Secretario Ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de
España (FEREDE), Mariano Blázquez, ha explicado que aunque existe una
necesidad de regulación de las entidades religiosas y lugares de culto, el nuevo
proyecto de ley en Catalunya no se ajusta al derecho fundamental de Libertad
Religiosa contemplado en la Constitución española.
La
Dirección
de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya presentó su nuevo proyecto
de ley para la regulación de locales de culto en Catalunya, sin embargo, esta
buena intención ha despertado una sensación de inseguridad en gran parte del
pueblo evangélico por el cómo se aplicará la posible normativa y si ésta entrará
en conflicto con la libertad en el ejercicio de la prácticas cúlticas de las
iglesias.
El documento dice que todos los centros de culto deberán solicitar una
autorización para seguir funcionando en su uso habitual. Sin embargo, Mariano
Blázquez ha explicado que la dificultad y peligrosidad a la hora de establecer
una nueva iglesia o lugar de culto vendrá condicionado por el reglamento que se
establezca a partir de la ley y la forma en que sea aplicado por la
administración local de cada municipio.
El
Secretario Ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de
España (FEREDE), Mariano Blázquez, ha dicho que existía y existe una necesidad
de regular la situación de las entidades religiosas y los lugares de culto no
sólo en Catalunya sino en todo el Estado, sin embargo, también ha afirmado: “Lo
que nos preocupa es que este proyecto no ha sido consensuado y tampoco armoniza
completamente con el derecho fundamental de la Libertad Religiosa” –dice
Blázquez en referencia al libre ejercicio de culto explicitado en la Ley
Orgánica y Libertad Religiosa de la Constitución española.
La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) y el
Consejo Evangélico de Catalunya (CEC) coinciden en que la nueva ley debería
tener un buen consenso para que no vaya cambiándose cada vez que cambie el
Gobierno. “Es muy importante que haya un consenso y que las iglesias no vayan
por su lado” –dice Blázquez-, que también ha indicado la necesidad de que
haya un consenso político.
Por su parte, el Consejo Evangélico de Catalunya (CEC) ha emitido un comunicado en el que ha advertido de los perjuicios que han corrido muchas iglesias evangélicas en su implantación en los municipios y en la relación con las autoridades locales por lo tanto, según dice su secretario general, Guillem Correa, “se inicia un proceso parlamentario laborioso que requerirá mucha prudencia por nuestra parte”.
CARDENAL AMIGO, AMIGO DE LOS MUSULMANES POR SER CREYENTES
Veritas/Infoekumene.- El arzobispo de Sevilla, cardenal Carlos Amigo,
tuvo el pasado martes, 15 de enero, una breve intervención en el I Foro de la
Alianza de Civilizaciones, celebrado en Madrid, durante la que afirmó que “soslayar
el tema religioso en un diálogo entre creyentes cristianos y musulmanes, aparte
de ser algo abiertamente contradictorio, resulta no poco ofensivo, al considerar
que poner a Dios en medio puede ser un obstáculo para el entendimiento
recíproco”. Y subrayó que “cristianos y musulmanes podemos y debemos ser
amigos, porque ante todo somos creyentes”.
En este contexto, el arzobispo de Sevilla dijo que “hablar de Dios, Señor de
la paz, de la justicia y de la misericordia, es incompatible con la violencia,
la guerra, la vejación de las personas y el olvido de su dignidad y de sus
derechos más fundamentales”.
JORNADAS SOBRE ACCIONES DE PREVENCIÓN FRENTE A SECTAS DESTRUCTIVAS
PD/Infoekumene.- El Obispado de Córdoba celebró los pasados 24 y 25 de enero en la capital cordobesa unas jornadas informativas para prevenir la acción de las 'sectas destructivas' y de 'grupos manipulativos'.
Según informó el Obispado en un comunicado, 'la falta de conocimiento e información sobre esta realidad de las sectas destructivas por la población en general es aprovechada por estos grupos', de tal forma que 'ningún nivel social o segmento de población queda libre del riesgo de la captación'. Por todo ello, y teniendo en cuenta además 'el vacío legal sobre este tema', la Diócesis cordobesa considera 'fundamental potenciar la formación e información sobre la realidad de grupos sectarios en la provincia de Córdoba, especialmente en la capital, de cara a facilitar cauces de asesoramiento y prevención'.
Para tratar estas cuestiones los ponentes son la vicepresidenta de Red-Une, ex presidenta de la Asociación e Información sobre Sectas -AIS Projuventud- en su delegación de Madrid, conferenciante y autora de numerosos artículos sobre el tema, Mercedes Montenegro Gómez, y el sacerdote diocesano de Burgos, experto en sectas y autor del Diccionario Enciclopédico de las Sectas, Manuel Guerra Gómez.
COREA DEL NORTE Y ARABIA SAUDÍ ENCABEZAN EL `TOP TEN´ DE PERSECUCIÓN A LOS CRISTIANOS
ACP/Infoekumene.- Dentro de los primeros 10 países que encabezan la lista son, tras Corea del Norte y Arabia Saudita y Laos Y la lista continúa con Irán, Maldivas, Bután, Yemen, Afganistán, Laos, Uzbekistán y China en décimo lugar.
"Millones de cristianos enfrentarán diversos grados de acoso, persecución y represión simplemente por el lugar donde viven", ha difundido un reciente comunicado de prensa de Release Internacional. "Ayudemos a con nuestros hermanos y hermanas perseguidos en el 2008 - tenemos mucho que darles a ellos, y ellos tienen mucho que enseñarnos", dice Andy Dipper, el director general de Release International, que presta servicio a la Iglesia perseguida en 30 naciones.
La mayor parte de la persecución de los cristianos en el 2008 se llevará a cabo en las cuatro "zonas" del Islam, el comunismo, el hinduismo y el budismo. La persecución puede provenir de parte del gobierno o sus agentes, como la policía secreta, militar o judicial, o de los movimientos no gubernamentales, tales como grupos islámicos militantes.
“La pena de prisión, la tortura e incluso ejecuciones sumarias siguen siendo una realidad en la vida de los cristianos en Corea del Norte", dice Tim Peters de Helping Hands Corea, que apoya a los refugiados que huyen de la represión del régimen de Kim Jong-Il.
En Corea del Norte, los ciudadanos tienen estrictamente prohibido adorar a otros dioses que no sea el impuesto por la religión del estado. Y en base a esto, el régimen considera a los cristianos como una amenaza para las autoridades de ese país.
Debido a las grandes torturas a las que se ven expuestos los cristianos que son encontrados profesando su fe, los misioneros y seguidores de Cristo se han visto en la obligación de vivir prácticamente en el anonimato. Según un artículo publicado por The Christian Post, se estima que en Corea del Norte hay por lo menos 200.000 cristianos que viven clandestinamente y que hay de 400.000 a 500.000 creyentes que practican en secreto su religión. Una oficina local de Open Doors indicó además que por lo menos un cuarto de la población cristiana es encarcelada debido a su fe en campos de prisioneros políticos, y que raramente llegan a salir vivos de prisión.
En la posición número dos se encuentra Arabia Saudí, en donde la apostasía (la conversión a otra religión) es castigada con la pena de muerte si el acusado no se retracta.
En
Arabia Saudí se castiga también a toda persona que participa en la difusión del
Evangelio o que considera“culpable” a cualquier musulmán que abandone su fe
islámica, condenándole con la cárcel o la extradición. Además, líderes
cristianos también han sido amenazados con ser ejecutados.
Cardenal Tauran: «El diálogo interreligioso es como una peregrinación»
Entrevista con el presidente del Consejo pontificio para el Diálogo Interreligioso
Zenit/Infoekumene.-El Cardenal Tauran, purpurado francés, de 64 años, habla de la visita de representantes de 138 musulmanes (que en realidad son ya 241), autores de una carta dirigida a Benedicto XVI, en cuya respuesta el Papa les propuso un encuentro en Roma. El cardenal Tauran fue durante muchos años «ministro» de Asuntos Exteriores de Juan Pablo II como secretario vaticano para las relaciones con los Estados.
--El año 2008 se caracterizará, en el marco del diálogo interreligioso, por ser el año europeo del diálogo intercultural. ¿Podría comentar esta iniciativa y el compromiso de la Iglesia en el acontecimiento?
--Cardenal Tauran: Ha pasado un mes y todavía no hemos percibido la amplitud de la iniciativa, pero lo importante, lo que han subrayado los responsables europeos, es que más de una tercera parte de los franceses están cotidianamente en contacto con personas que pertenecen a otra raza, a otra religión y a otra cultura, y están por tanto «condenados», por así decir, a dialogar para conocerse y vivir juntos.
Por tanto, creo que hay muchos esfuerzos que realizar para progresar en este diálogo y personalmente lo que voy a proponer es que se dé quizá una iniciativa común entre el Consejo Pontificio para la Cultura y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso para ver cómo podemos ayudar a nuestros contemporáneos a progresar en este conocimiento mutuo que es una cuestión de respeto del otro, así como de respeto de las identidades de unos y otros.
--Por lo que se refiere al diálogo interreligioso, como presidente del Consejo Pontificio, ¿cuáles son sus expectativas y esperanzas para este año?
--Cardenal Tauran: Estoy en este cargo desde el mes de septiembre, me considero todavía en un período de noviciado. Por tanto, para mí este año va a ser un año de descubrimiento. Lo que me parece muy interesante, ante todo, es que el diálogo interreligioso no es algo nuevo. Desde el Concilio se ha hecho mucho, se ha recorrido mucho camino.
Por ejemplo, algo que he descubierto y que me parece magnífico es el diálogo interreligioso entre monasterios, entre contemplativos. Monjes y monjas católicos se encuentran con monjes y monjas budistas, por ejemplo, o incluso con representantes del sufismo. Esto es algo que me parece importante, es lo que llamo el «diálogo de las espiritualidades».
Se habla de diálogo de vida, de diálogo teológico, pero el diálogo de las espiritualidades es el diálogo entre personas para quienes la oración es su razón de vida, que hacen profesión monástica de vida radical, ya sea en el mundo cristiano, ya sea en la tradición asiática o en el islam. Creo que hace falta profundizar en este diálogo entre las espiritualidades. De hecho, cuando el hombre reza es más grande. Por tanto, tratemos de salir a su encuentro cuando se encuentra en la cumbre de su dignidad.
--El diálogo con los musulmanes parece avanzar con la venida de emisarios musulmanes al Vaticano para preparar ulteriormente un encuentro de mayores dimensiones. Pero siguen dándose divergencias sobre los argumentos que hay que afrontar. ¿Cuáles son, desde su punto de vista, las prioridades y los puntos más fecundos en discusión?
--Cardenal Tauran: Está claro que no puedo saber con antelación lo que traerán en su mente nuestros amigos musulmanes cuando vengan aquí para dialogar con nosotros, pero creo que podremos compartir convicciones comunes: por ejemplo, la adoración del único Dios, el carácter sagrado de la vida humana, la dignidad de la familia, la preocupación por la educación y la juventud. Obviamente habrá que discutir sobre otros problemas, por ejemplo, la interpretación de los derechos del hombre tal y como los definen las convenciones internacionales, o el principio de reciprocidad que es muy importante en el contexto de la libertad religiosa. Creo que son problemas de los que podremos hablar.
--Buena parte de su ministerio lo ha desarrollado al servicio de la diplomacia vaticana. ¿Cómo le ayuda hoy esa experiencia?
--Cardenal Tauran: Me es de ayuda en la medida en que la diplomacia se basa en el diálogo, en la escucha del otro: saber escuchar, saber percibir los detalles, y a continuación exponer su punto de vista en toda su verdad. Contrariamente a lo que se piensa, la diplomacia no es ni mucho menos mentira o ambigüedad. Por el contrario, es buscar la verdad de manera que la negociación pueda lograrse sin que detrás se den segundas intenciones.
Ahora bien, creo que hay que distinguir entre diálogo interreligioso y diálogo diplomático, pues el diálogo interreligioso no es sólo una conversación entre amigos, querer agradar al otro. No es tampoco una negociación, pues una negociación significa resolver un problema, encontrar una solución, y ya está. El diálogo interreligioso es como una peregrinación y un replanteamiento personal. Una peregrinación en el sentido de que nos invita a salir de nosotros mismos para ir al encuentro del otro, hacer un tramo del camino con él para conocerle mejor, y además es un riesgo, pues cuando le pregunto al otro «¿quién es tu Dios?, ¿cómo vives la fe?», me expongo a que la persona que tengo ante mí me plantee la misma pregunta. Y por tanto, yo también estoy obligado a responderle. Se trata, por tanto, al mismo tiempo de una peregrinación y de un riesgo.
--Este diálogo interreligioso está muy cerca de la política o de las posiciones de algunos estados. ¿Es posible quedarse a nivel religioso sin ser manipulado por estos últimos, independientemente de quienes sean?
--Cardenal Tauran: Siempre es posible la manipulación. Pero creo que hay que tener cuidado tanto de separar herméticamente lo religioso de lo político como de confundir las dos áreas. Creo que hay que reflexionar sobre el concepto de separación. Se pueden separar las Iglesias del Estado, sin duda, pero no se pueden separar las Iglesias de la sociedad, es imposible, lo experimentamos. Por tanto, lo importante es que haya separación y colaboración pues, en el fondo, el gobierno y un responsable religioso se ocupan de la misma persona, que es a la vez ciudadano y creyente. Por tanto, se da necesariamente una cooperación, distinción de competencias, pero cooperación por el bien común y por el bien de esta persona.
--Usted ha pasado prácticamente todo su ministerio fuera de Francia, su país natal. ¿Cómo ve a la Iglesia en la Francia hoy?
--Cardenal Tauran: No cabe duda de que la Iglesia en Francia ha experimentado una crisis, decirlo es algo banal. Pero creo que ahora hay signos de renacimiento. En particular, cuando visito los seminarios, siempre me impresiona el ver a los jóvenes sacerdotes. Creo que hay una nueva generación mucho más preocupada por transmitir una experiencia espiritual. Creo que en la Francia de hoy lo importante es ver cristianos que recen, cristianos que celebren, cristianos que estén en las fronteras de la caridad, que ejerzan lo que yo llamo el «poder del corazón». En una sociedad que en el fondo es muy dura, en ocasiones despiadada, tenemos este «poder del corazón», es decir, sembrar misericordia, testimoniar el amor de Dios por nosotros que pasa a través el amor fraterno. Pues, en el fondo, la mejor manera de mostrar que Dios es Padre es vivir como hermanos.
--Una última pregunta. Vuelvo a tocar la cuestión del diálogo con los musulmanes: ¿no cree que el riesgo está en promover un diálogo simpático, pero que deja a un lado los problemas y las divisiones?
--Cardenal Tauran: Sin duda es un riesgo, pero creo que el interés de esta reunión que vamos a tener con los representantes de los 138 [líderes musulmanes, ndt.], que de hecho ahora son 241, consiste en crear una estructura de diálogo, una especie de canal que siempre estará abierto y en el que podamos encontrarnos. Es lo que quisiera proponer, de manera que este diálogo sea algo continuo, estructurado, para evitar una cierta superficialidad. Dejando muy claro que con esto no estamos diciendo: «todas las religiones son iguales». Nosotros decimos: «todos los buscadores de Dios tienen la misma dignidad». Eso es el diálogo interreligioso, no es ni mucho menos sincretismo. Es decir, «todas las personas que están en búsqueda de Dios tienen la misma dignidad, por tanto, deben disfrutar de la misma libertad, del mismo respeto».
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III.- Documentos |
¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras? (Lc 24, 32)
Nosotros, cristianos que formamos parte de entidades interconfesionales —constituidas por seguidores de Jesús, miembros de diversas Iglesias—, nos hemos reunido en Valencia con motivo de la Ruta de San Vicente, peregrinación ecuménica anual en memoria del diácono y mártir de la Iglesia indivisa, y queremos dejar constancia de nuestro testimonio y de la esperanza que nos anima.
En primer lugar, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por la III Asamblea Ecuménica Europea (3AEE), la cual, a lo largo de los años 2006 y 2007, ha sido una verdadero peregrinaje con Jesús de las Iglesias de nuestro Continente, saliendo al encuentro las unas de las otras y caminando juntas hacia el reino de Dios. Tal como indica el lema de la Asamblea, "La luz de Cristo ilumina a todos. Esperanza de renovación y unidad en Europa", la Buena Noticia de Cristo ha resplandecido con fuerza en los diversos países y ámbitos eclesiales de Europa, en cuatro etapas, celebradas en cada uno de estos lugares significativos: 1ª) en Roma (centro del mundo católico); 2ª) en diversas ciudades —entre ellas Valencia—, en forma de encuentros locales; 3ª) en Wittenberg (patria de la Reforma protestante); y 4ª) en Sibiu (ciudad de Rumania, país de mayoría ortodoxa, en la región multiétnica y pluriconfesional de Transilvania).
La 3AEE se encuentra en estrecha continuidad con las otras dos Asambleas anteriores: la de Basilea (1989) y la de Graz (1996), y ha tenido como finalidad principal revisar y verificar la aplicación de la Charta oecumenica de Estrasburgo (2001). Se trata, por lo tanto, de un notable paso hacia adelante en el camino del ecumenismo europeo contemporáneo, que se abre esperanzador hacia el futuro.
Este año, damos gracias también por el centenario de la Semana de Oración Universal por la unidad de los cristianos (del 18 al 25 de enero), iniciada por el Rvd. Paul Wattson en 1908 y que, a través de un siglo de dificultades de todo tipo, se ha consolidado en la mayor parte de las Iglesias, produciendo frutos abundantes y a menudo inesperados. Y hacemos memoria, también, de dos hechos importantes para las dos de las entidades que representamos y que trabajan, respectivamente, en los campos complementarios del ecumenismo espiritual y del ecumenismo social: el cuarenta aniversario de la fundación de la IEF (Amistad Ecuménica Internacional) y los veinte años del establecimiento en nuestras tierras de la ACAT (Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura).
Si en 2006 hicimos pública una Carta a las comunidades cristianas, que quería ser una adaptación de la Charta oecumenica a nuestros contextos locales, y en 2007 dirigimos una Carta a los hermanos y hermanas del Islam, este mensaje quiere contribuir a la recepción de la 3AEE. Hemos tenido en cuenta, especialmente, el Manifiesto de St. Maurice, conjunto de propuestas de los delegados jóvenes de Europa en la 3AEE (30-VII-2007) y el Mensaje final de Sibiu (8-IX-2007).
I. La luz de Cristo en la Iglesia
1. Unidad
[1] La unidad en la diversidad, que excluye la uniformidad, es la única alternativa a la actual situación de división entre los cristianos. Su fundamento y su modelo permanente es la Trinidad divina., "unidad de unidades" y comunión perfecta en el amor.
[2] En este sentido, la fe cristiana es ecuménica por definición: por su misma naturaleza tiende a superar oposiciones, recelos y desconocimiento, y a compartir entre todos los dones de cada uno, suscitando así una comunión de comunidades de ámbito universal.
[3] Esta dinámica, la experimentamos ya, en alguna medida, en nuestros grupos y actividades interconfesionales, y damos testimonio gozosamente. Nos comprometemos a reforzar el movimiento ecuménico entre nosotros, particularmente la red de entidades interconfesionales.
[4] La relación entre las Iglesias ha de ser mucho más cordial y estrecha que hasta ahora. Es preciso, en primer lugar, un proceso de sanación de la memoria histórica, orientado por los principios de verdad y reconciliación. Así mismo, vemos la necesidad, e incluso la urgencia, de constituir el Consejo de Iglesias cristianas, tanto a nivel autonómico como estatal.
2. Espiritualidad
[1] Nos reafirmamos en la importancia decisiva del ecumenismo espiritual, particularmente de la oración personal por la unidad, que ha de ser "incesante" (cf. 1Tes 5, 17); del conocimiento de las diversas tradiciones espirituales cristianas; y de la participación en el culto de las otras Iglesias y en reuniones interconfesionales de oración.
[2] Constatamos que esta Ruta de San Vicente es un ejemplo en Valencia de las peregrinaciones ecuménicas recomendadas en el Mensaje final de la 3AEE (tercera recomendación).
[3] Queremos remarcar la centralidad de la Palabra de Dios como fundamento común de una espiritualidad plural. En todas las comunidades cristianas se ha de fomentar la lectura y el estudio riguroso de la Biblia, que lleve a una comprensión de las Escrituras no evasiva ni poco racional, sino profunda y encarnada.
[4] Creemos que la celebración de la Pascua el mismo día por todas las Iglesias constituirá un signo de la máxima importancia, que acelerará el restablecimiento de la plena intercomunión eucarística.
3. Testimonio
[1] Las rivalidades, la competencia y la deslealtad entre las Iglesias son opuestas al espíritu ecuménico y han de ser completamente desterradas.
[2] Pedimos a las Iglesias que rompan toda dependencia respecto de los poderes políticos y económicos, y así mismo que renuncien a presentarse como monopolizadoras de la verdad y del Evangelio de Jesús. Todas esas actitudes constituyen formas inadmisibles de antitestimonio cristiano.
[3] El culto cristiano (liturgia) y el testimonio de la fe (martirio) solamente cobran sentido y son creíbles si se traducen en servicio a los demás (diakonia); de ahí la especial veneración de la Iglesia indivisa hacia los diáconos mártires, como San Vicente.
[4] Reafirmamos la vigencia del principio ecuménico de Lund: hemos de hacer juntos todo aquello que nuestra conciencia no nos obligue a hacer separados.
II. La luz de Cristo ilumina Europa
4. Europa
[1] Constatamos una contradicción entre el proceso de unidad político europeo —que es preciso profundizar democráticamente— y la lentitud en el avance del movimiento ecuménico en nuestro Continente. Los cristianos tenemos la vocación irrenunciable de trabajar unidos con el fin de ”dar un alma a Europa”.
[2] En el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), afirmamos la dignidad inviolable de cada ser humano, imagen de Dios, y constatamos como las raíces cristianes de Europa, después de una evolución multisecular, han florecido en nuestro Continente haciendo en él un espacio único en el mundo en la salvaguarda de los derechos humanos.
[3] Tenemos presente, en particular, que los cristianos somos seguidores de un torturado y ejecutado, Jesús de Nazaret, y que muchos testimonios suyos, como el del diácono Vicente, también lo fueron. Es por esto que, en el ámbito del Estado Español, exigimos que se pongan en práctica las recomendaciones hechas por el CPT (Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa), el CAT (Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas) y el Relator de las Naciones Unidas sobre la tortura, y que son, entre otras: acortar el período de incomunicación de los detenidos, grabación en vídeo del detenido, derecho a abogado y médico de su exención, investigación seria de las denuncias, juicio equitativo por los responsables, rehabilitación e indemnización a las víctimas.
[4] Las víctimas del terrorismo y de toda forma de violencia tienen derecho a la reparación, la solidaridad y la estima, por parte tanto de la comunidad cristiana como de la sociedad civil.
5. Migraciones
[1] La globalización del fenómeno migratorio constituye un signo de los tiempos. En los países de Europa occidental, los emigrantes hacen una notable aportación en los campos político, cultural, y sobre todo humano, que ha de ser reconocida. Así mismo, ellos tienen el deber de integrarse legalmente en la sociedad que les acoge.
[2] El testimonio bíblico del pueblo de la Alianza, y el mismo Jesús, que fueron emigrantes, nos ha de hacer conscientes de la necesidad de una solícita hospitalidad eclesial y, a la vez, del reconocimiento civil de sus derechos. En este sentido, pedimos a los gobiernos la ratificación de las correspondientes Convenciones de las Naciones Unidas y Convenios del Consejo de Europa.
6. Religiones
[1] La creciente pluralidad religiosa en Europa aconseja elaborar una declaración-marco sobre el diálogo interreligioso, análoga a como es la Charta oecumenica en el nivel cristiano interconfesional.
[2] Dentro de la rica diversidad religiosa, judíos, cristianos y musulmanes constituimos la comunidad o ecumene abrahámica, llamada a la paz, al respecto mutuo y al testimonio común del Dios único ante el mundo.
[3] Con el pueblo judío, los cristianos mantenemos una relación única, un vinculo sagrado, que nos es preciso conocer y apreciar. Recomendamos el estudio en común de la Biblia y también de la historia posterior, con frecuencia dramática, de nuestras relaciones mutuas.
[4] El año pasado hicimos pública una Carta a los hermanos y hermanas del Islam, la cual, gracias a Dios, fue bien acogida en ambientes musulmanes. Nos comprometemos a aplicarla y a desarrollarla progresivamente. Nos congratulamos muy especialmente por la Carta que han dirigido 160 sabios musulmanes a las autoridades de las Iglesias cristianas, sobre el doble mandamiento del amor en la Torá, el Evangelio y el Corán (13-I-2008).
III. La luz de Cristo ilumina al mundo
7. Integridad de la Creación
[1] Nos comprometemos, personalmente y comunitariamente, a replantear nuestros modelos y estilos de vida de conformidad con el mensaje bíblico —a menudo mal interpretado en este punto— y en armonía con la naturaleza y el cosmos.
[2] Concretamente, seria importante que todos los cristianos asumiéramos determinadas opciones, como son fomentar la sensibilidad ecológica y la reconciliación del hombre con la naturaleza, reducir las emisiones de gases tóxicos, reciclar los residuos, comprar productos del comercio justo y hacer uso de energías renovables.
[3] Establecer un “Día de la Creación” común a todas las comunidades cristianas, que hiciera presente a la vez la acción de gracias, la petición y el compromiso por su salvaguarda, como ya han hecho algunas Iglesias el primer día de septiembre, sería un signo elocuente e interpelador.
8. Justicia
[1] Llamamos urgentemente a asumir los “Objetivos de desarrollo del milenio” de las Naciones Unidas y a participar activamente en las movilizaciones contra la pobreza. De manera especial, los cristianos europeos estamos llamados a la ayuda solidaria a favor de los pueblos hermanos de África.
[2] Una vez más, es preciso pedir con fuerza la cancelación de la deuda externa y del establecimiento de unas reglas que hagan posible el comercio con justicia, a escala mundial.
[3] La igualdad de oportunidades, la igualdad entre hombre y mujer, y la plena integración de determinadas categorías de personas (ancianos, jóvenes, discapacitados, minorías étnicas...) son una exigencia central tanto para los Estados como para las Iglesias.
9. Paz
[1] El pueblo cristiano ha de ser instruido en el significado pleno de la palabra “paz”. Esta es siempre fruto de la justicia y tiene carácter integral (abarca tanto lo material como lo espiritual). La paz que Cristo ofrece incluye la entrega personal e incluso la persecución.
[2] Cada uno hemos de suscitar en nuestro interior actitudes y planteamientos pacíficos y pacificadores; al mismo tiempo, tenemos que colaborar en la construcción de la paz exterior o social. En este sentido, pedimos que se establezca la Agencia Europea de la Paz (European Peace Agency) y nos comprometemos a negar el suporte al comercio de armas.
[3] Es muy importante acoger y difundir el siguiente principio, en el cual están de acuerdo los máximos líderes religiosos mundiales: “Toda violencia en nombre de la religión es una negación de la religión”.
Valencia, 22 de enero de 2008
Festividad de San Vicente, diácono
mártir de la Iglesia indivisa
patrón de los torturados
Firman esta carta, en nombre de las entidades interconfesionales respectivas:
Teresa Botey (Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura - ACAT); María Teresa Soler (Amistad Judeo-Cristiana); Fèlix Saltor (Centro Ecuménico de Cataluña); August Monzón (Centro Ecuménico Interconfesional de Valencia); Inmaculada González (Amistad Ecuménica Internacional - IEF).
NUEVA REUNIÓN DEL “FORO ECUMÉNICO DE PENTECOSTÉS”, DE MADRID
El pasado 28 de enero se volvió a reunir en Madrid el grupo interconfensional de cristianos Foro Ecuménico de Pentecostés, de cuya creación, actividad y presencia online (Dirección Foro electrónico: http://es.groups. yahoo.com/ group/pentecostesecumenico/ ) ya informaba nuestro anterior Boletín, que viene dialogando periódicamente desde la pasada Vigilia de Pentecostés 2007, en la que nació.
En esta ocasión la reunión tuvo lugar en la Sede de la Comisión General de Justicia y Paz España. Edificio Vicaría V, Calle Rafael del Riego, nº 16 (Metro Atocha) der 19:00 h a 21:00 h.
Un nuevo encuentro se acordó para el mismo horario, el próximo 10 de marzo, lunes, en los locales de la Comunidad de la Iglesia Evangélica Española de la Calle Noviciado, nº 5, bis. 28015 MADRID. (Metro Noviciado Línea 2 / Plaza España Líneas 3 y 10) y como siempre, el Foro, seguirá permanentemente abierto a nuevas incorporaciones por lo que todo recién llegado será bienvenido.
Foro Ecuménico Pentecostés
Un espacio para vivir y caminar en la búsqueda del Espíritu como realidad universal.
Un espacio para dar testimonio de la riqueza de la diversidad en Cristo.
“La luz de Cristo ilumina a todos” (1)
Declaración Temporal de Intenciones Foro Ecuménico Pentecostés
Somos mujeres y hombres cristianos convocados por Jesucristo en el Espíritu de la oración de Juan 17:21 "que todos sean uno... para que el mundo crea que tú me enviaste".
Fruto de nuestra fe en un Dios de reconciliación (2 Corintios 5, 18-21):
Nacimos como un espacio para celebrar Pentecostés, unidos a otras personas y comunidades con anhelo de unidad.
Vivimos una pequeña realidad plural que aspira a la universalidad en la búsqueda del Espíritu en y desde la iglesia de Madrid, desde un estar en relación:
Ø Viviendo, preparando y celebrando juntos el acontecimiento de Pentecostés
Ø Compartiendo quiénes somos en una red de apoyo mutuo, con reuniones periódicas y
encuentros interpersonales y comunitarios
Ø Participando en encuentros y celebraciones de otras comunidades
Caminamos en la creación de “un espacio abierto donde los representantes de una amplia gama (diversidad) de iglesias cristianas y de organizaciones inter-eclesiales, las cuales confiesan al Dios Trino y la perfección de Jesucristo en su divinidad y humanidad, puedan reunirse para fomentar el respeto mutuo, para explorar y tratar juntos los desafíos comunes” (FCM) y atentos a todo hombre/mujer que vive la relación con la trascendencia en otras religiones y otras formas de vida.
Para este fin proponemos:
Ø Profundizar y rescatar la Palabra de Dios como raíz y alimento que ilumina a toda persona.
Ø Conocer, profundizar y secundar las fuerzas liberadoras que mueven nuestro mundo.
Ø Acoger con especial predilección y cuidado las realidades sangrantes de hoy y
comprometernos con ellas.
Ø Tratar con respeto, libertad y responsabilidad nuestras diferencias cristianas e implicarnos pacíficamente en la reflexión teológica, sin intentar convencer ni cambiarnos los unos a los otros.
Ø Fortalecer la universalidad, estimulando la comunicación y la cooperación, fomentando lo que nos une y es luz para este mundo.
Ø Avanzar en relación con todo hombre-mujer y comunidad que viven la fe en la trascendencia a través de diversas formas y fuentes.
Necesitamos:
1. Vivir en un continuo discernimiento personal y comunitario para secundar la voz del Espíritu que habla a través de la realidad que vivimos y que hace nuevas todas las cosas
2. Estar atentos a los hermanos y comunidades, su forma de hacer y de vivir, en un desprendimiento de lo “nuestro” para acoger lo de Él.
3. Ser dinamizadores de la unidad, de la Vida entre nosotros y en los lugares y espacios donde vivimos
4. Concretar tiempos fuertes de comunión:
- Pentecostés
- Reuniones periódicas
- Un día o fin de semana de encuentro de la comunidad de comunidades
para fortalecer el espíritu de unidad.
Asumimos la Charta Oecuménica Europea como fuente de inspiración y programa de trabajo.
Este foro es un espacio basado principalmente en la participación, más que en la membresía.
Fuentes:
(1) EEA3, Sibiu 2007
Foro Ecuménico Pentecostés, Madrid.; Foro Cristiano Mundial (FCM), declaración provisional de Pasadera junio 2002; Charta Oecumenica Europea, Estrasburgo 2001. CCEE (Consejo de Conferencias Episcopales Europeas)/ KEK (Conferencia de Iglesias Europeas).
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IV.- Publicaciones |
“LAICOS Y ECUMENISMO”, PRÓXIMO MONOGRÁFICO DE LA REVISTA “PASTORAL ECUMÉNICA”
Infoekumene.- El número 73 de “Pastoral Ecuménica” estará dedicado monográficamente al tema “Laicos y Ecumenismo”, según anunció de esta revista, José Luís Díez Moreno. Dada la relevancia de los laicos en el movimiento ecuménico serán las mejores firmas del ecumenismo español quienes reflejen sus apreciaciones y puntos de vista al respecto. En concreto se contará con artículos de Daniel Palau, Profesor de Ecumenismo en la Facultad de Teología de Barcelona; Arancha Ruiz, Máster en Ecumenismo; Lucía Romaní, Profesora de Ecumenismo en la Universidad de Valencia; Juan Pablo García Maestro, experto en Diálogo Interreligioso; entre otros.
José Luis Díez también anunció los contenidos de los números subsiguientes de su revista: el 74 se dedicará a la “Palabra de Dios en el Ecumenismo” (coincidiendo con la celebración del Sínodo de octubre de 2008) y el número 75 a la evolución histórica de la información sobre el ecumenismo, analizando la labor de “Pastoral Ecuménica”, y de otras revistas presentes o pasadas que han contribuido al conocimiento del movimiento ecuménico.
PRESENTAN UN LIBRO QUE DESCUBRE DOCUMENTOS QUE EXCULPAN A SAN JUAN DE RIBERA DE LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS
SIC/Infoekuemen.- El sacerdote y párroco de la localidad valenciana de Alcublas, Miguel Ángel Bondía, ha escrito un libro que recoge documentos inéditos sobre la labor evangelizadora con los moriscos de San Juan de Ribera (Sevilla, 1532- Valencia, 1611), arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, fundador del Real Colegio Corpus Christi de Valencia.
La obra da a conocer, por primera vez, el contenido de la correspondencia entre el entonces arzobispo de Valencia con los reyes Felipe II y Felipe III, "que exculpa al santo de la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia en 1609 frente a la opinión que han sostenido siempre algunos historiadores", según ha indicado hoy a la agencia AVAN el propio autor.
Las cartas, que se conservan tanto en el archivo del Patriarca de Valencia como en el archivo general de Simancas (Valladolid), "ponen de manifiesto que San Juan de Ribera no aconsejó la expulsión". Igualmente, dan a conocer la decisión del santo, concedida y aceptada por el Rey, "de permitir, al menos, que los hijos de los moriscos de hasta los diez años de edad pudieran permanecer en Valencia para ser acogidos y educados por familias cristianas".
El libro, titulado "Evangelización en tiempos difíciles: San Juan de Ribera" y publicado por Edicep, analiza los "medios que utilizó el fundador del Patriarca para catequizar, entre ellos, la reedición del catecismo de su antecesor en la diócesis, la creación de rectorías en zonas de asentamiento morisco y el envío a ellas de sacerdotes y religiosos para predicar". Además, incluye un análisis teológico y jurídico sobre el bautismo que recibieron numerosos moriscos así como una biografía de San Juan de Ribera y varios grabados con escenas de su vida, según Bondía, que es licenciado en Estudios Eclesiásticos y Teología, y estudió también en el Colegio Seminario del Corpus Christi de Valencia.
San
Juan de Ribera falleció en 1611, en el Colegio-Seminario de Corpus Christi, que
él mismo fundó como monumento a la Eucaristía y para la formación de los
candidatos al sacerdocio.
Fue canonizado por el Papa Juan XXIII el 12 de junio de 1960.
“CRÓNICAS DE APARECIDA”, ESCRITAS POR EL PASTOR EVANGÉLICO HAROLD SEGURA
Lupa Protestante/Infoekumene.- Harold Segura acaba de publicar un nuevo libro, "Crónicas de Aparecida. Un pastor evangélico en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe", publicado por Ediciones Kairós en colaboración con Visión Mundial y Lupa Protestante. Con prólogo de René Padillla y epílogo de Ignacio Simal.
A continuación transcribimos parte de la introducción al libro escrita por Harold Segura:
En su origen, estas crónicas no intentaron ser más que un registro personal de la manera cómo viví e informé a mis amigos y amigas la experiencia de Aparecida. Al comienzo sólo quería eso, que fueran mensajes informales y amistosos, hasta cuando mi buen amigo Ignacio Simal, director en Barcelona de Lupa Protestante me sugirió que esas notas fueran publicadas en un blog de su portal electrónico. Y así fue, entre Ignacio y yo escogimos el nombre: Desde Aparecida. Un pastor en el CELAM. Yo seguí escribiendo las entregas diarias, ahora abrumado por la responsabilidad de dirigirme a un público más amplio. No faltaron los mensajes de diferentes partes del mundo hispanohablante que me animaron a seguir con la tarea (las entregas también se publicaron en inglés, sobre todo para un grupo de compañeros de Visión Mundial Internacional).
Días después de Aparecida, fue mi admirado y respetado amigo, René Padilla, Director de Publicaciones de Ediciones Kairós (Argentina), quién me invitó a reunir las crónicas, a escribir unas más, y a pensar en un pequeño libro que dejara constancia de mi paso por la Quinta Conferencia. El resultado de esa generosa idea de René está ahora en sus manos. Son crónicas; son personales; son evangélicas (en su sentido confesional); aún conservan el calor del momento; unas fueron escritas con la velocidad de la sorpresa, otras con el aguijón del desconcierto, algunas con la agilidad de la esperanza, todas con la pasión por la unidad. ¡No son más que una imperfecta forma de pagar el privilegio de estar allí representando al pueblo al que pertenezco y a la fe que me identifica!
AGENDA Y PREVISIONES
CMI/Infoekumene.- La conservación de los recursos hídricos mundiales y el asegurar el acceso de todas las personas al agua es uno de los mayores desafíos del siglo XXI. En 2008, La Red Ecuménica del Agua (REDA) reunirá a una veintena de jóvenes de todo el mundo en la primera Escuela de Verano sobre el tema del Agua. Los participantes tendrán la oportunidad de estudiar – en un clima de diversidad regional y confesional – las manifestaciones y causas locales, regionales e internacionales de la crisis del agua. Examinarán la situación y los problemas desde una perspectiva de fe y ética, y buscarán juntos posibles respuestas ecuménicas.
La Escuela de Verano sobre el tema del Agua se desarrollará del 27 de julio al 5 de agosto de 2008, en el Instituto Ecuménico de Bossey, Suiza.Los participantes deberán tener entre 18 y 30 años de edad. El inglés será el idioma de trabajo del programa, por lo que se requiere un buen conocimiento del mismo.
Si usted está interesado en participar, descargue el formulario de solicitud y el folleto de información para obtener más detalles: EWN Escuela de verano 2008. Lea atentamente el formulario de solicitud, complételo clara y totalmente y envíelo a la dirección indicada en el mismo, antes del 24 de marzo de 2008.
PRÓXIMA REUNIÓN DEL FORO ECUMÉNICO PENTECOSTÉS, EN MADRID
Un nuevo encuentro se acordó para las 19:00 horas del próximo 10 de marzo, lunes, en los locales de la Comunidad de la Iglesia Evangélica Española de la Calle Noviciado, nº 5, bis. 28015 MADRID. (Metro Noviciado Línea 2 / Plaza España Líneas 3 y 10) y como siempre, el Foro, seguirá permanentemente abierto a nuevas incorporaciones por lo que todo recién llegado será bienvenido.
Visitar foro:
http://es.groups.yahoo.com/group/pentecostesecumenico/
EL PROGRAMA DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA AEE, EN BARCELONA
La Asamblea General –de entrada libre- tendrá lugar en el local de la Iglesia Evangélica en calle Paral•lel, 167 de Barcelona los días 22 al 23 de febrero. El programa comenzará el viernes a las 20.00 con la primera parte de la plenaria a Cargo de Gordon Showell-Rogers sobre el tema “¿A dónde va la Iglesia?”. El sábado comenzará la jornada con un devocional a las 09.30. A las 10.00 comenzará la segunda parte del tema principal a cargo de Rogers que terminará con un coloquio, abierto a todos los asistentes. Posteriormente comenzarán las actividades administrativas propias del orden del día de la Asamblea.
RETIRO/ORACIÓN de “NAO” (EN PERMANENTE SINGLADURA)
En Madrid. El sábado, 1 de marzo de 2008.
Más información en:
WEB: www.todosuno.org/tunao.htm ;
BLOG: http://lanao.wordpress.com/
FORO: http://boards4.melodysoft.com/app?ID=foronao
ORACIÓN INTERCONFESIONAL POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Todos los primeros viernes de cada mes, a las 20:00 horas en el:
CENTRO ECUMÉNICO “MISIONERAS DE LA UNIDAD”
(C/ José Arcones Gil, 37) Metro: Ciudad Lineal o Pueblonuevo).
Todos los terceros viernes de cada mes, a las 20:00 horas en:
IGLESIA EVANGÉLICA ALEMANA
(Paseo de la Castellana, 6) Metro: Colón ó Serrano, línea 4.