PROYECTO DE ESTUDIO: EL PRESBÍTERO  CASADO EN LA IGLESIA

 

La Coordinación del Movimiento de Presbíteros Casados del Brasil propone estudiar la situación del Presbítero Casado en la Iglesia.

 

Situación.

 

           La Presencia del Presbítero casado en la Iglesias de Occidente se inició a partir del Concilio Vaticano II, con el Papa Paulo VI. Sin embargo, no fue una restauración de la tradición apostólica del presbiterado casado en el ministerio, como es costumbre en la Iglesias orientales. Lo que sucedió fue que muchos padres no querían permanecer en el modelo de ministerio vigente. Frente a este hecho la Iglesia reaccionó concediendo dispensa al ministerio pero, exigiendo del padre dispensado un comportamiento laico, silencioso y al margen de la comunidad eclesial.

Esta solución, que nos parece provisional, no trajo la respuesta justa, esperada y en coherencia con los tiempos actuales.

           Los Movimiento de Presbíteros Casados existentes en el mundo están mostrando con sus organizaciones, encuentros y Congresos Nacionales e Internacionales que la problemática del celibato del presbítero en la Iglesia latina precisa una seria reflexión un estudio profundo y una tomada de decisiones que conduzcan a respuestas en conformidad con la realidad histórica que vivimos.

            Entendemos la salida mejor y más realista debería partir de un estudio histórico-teológico de la situación de los presbíteros, para conocer su realidad histórica y, sobre las conclusiones de esta investigación tomar las decisiones valientes necesarias. A partir de esta visión invitamos al Movimiento de los Padres Casados del Brasil y de la Iglesia en general, de forma individual o grupal a realizar este estudio para el cual ofrecemos la siguiente síntesis.

 

Propuesta de Estudio

 

           ¿Qué es importante para el Movimiento de los Presbíteros Casados del Brasil?

            La siguiente propuesta ofrece hilvanar algunos puntos, teniendo en cuenta una investigación, considerada importante, tanto para los presbíteros casados, celibatarios y el Pueblo de Dios.

           El XII Encuentro Nacional del Movimiento de Presbíteros Casados y sus Familias  celebrado en la ciudad de João Pessoa (Enero 23-31-1998) se afirmó que la salida del ministerio para casarse, en la Iglesia latina, era una valiente búsqueda de nuevos y renovados caminos. También, en la Carta de Luziânia del XIV Encuentro Nacional de Padres Casados y sus Familias (Luziânia – Estado de Goias – 22-25-2004), se declara que ser presbítero casado es una opción específica de servicio al Pueblo de Dios y que los presbíteros no dejan su ministerio, por lo contrario, están construyendo una nueva identidad fundamentada en una teología y espiritualidad bíblica del Éxodo, del desierto y de la experiencia del exilio. Salieron de una estructura aparentemente segura para una caminada nueva con características peculiares, entre las cuales la presencia de la mujer y de los hijos como protagonistas y no como simples ayudantes de cocina.

           El estudio que proponemos podrá esclarecer los motivos de las salidas del ministerio, las esperanzas que cada uno alimentaba y si estas expectativas continúan o desaparecieron. La Carta de Luziânia afirmaba que los presbíteros casados están construyendo una nueva identidad sustentada en una renovada teología bíblica, ¿es esto  verdad?  ¿Cómo es esta teología?

           Nos atrevemos a sugerir  el siguiente plano de pesquisa:

 

           1- La situación histórico-teológica

 Un estudio teológico que sitúe los ministerios ordenados desde su origen hasta el Concilio Vaticano II.

 Al mismo tiempo, desarrollar un estudio histórico de la trayectoria  de los ministerios ordenados en la Iglesia Occidental. Aquí conviene resaltar tres aspectos:

a- Los ministerios desde Carlos Magno (742-814) hasta la Modernidad y la Reforma (S 

    XVI);

b- Los ministerios y el Concilio de Trento (1545-1563 ), con énfasis en la teología que los

     fundamentó    

     y en la estructura jurídica que los organizó;

c- La restauración del Diaconado permanente (casado o celibatario) en la Iglesia Latina.

 

           2- El surgimiento del Presbítero Casado y dispensado del ministerio en el contexto del Concilio Vaticano II.

a- Los Rescritos y las disposiciones del actual Derecho Canónico;

b- Como la teología sitúa este presbítero y, a pesar de la mordaza que la dispensa imone, cuál es el significado teológico de la presencia, vida y acción del presbítero casado en la Iglesia latina. Al parecer la Iglesia apenas aceptó en desobligar de las atribuciones reguladas por el Derecho Canónico, por no tener una respuesta mejor y, manda al presbítero dispensado que viva como un laico (con restricciones). Recordemos que con ocasión del Jubileo del Segundo Milenio Juan Pablo II dedicó algunas líneas a los presbíteros casados admitiendo que optaron por otro camino.

 

           3- El multifacético ministerio ordenado en la Iglesia compuesta por la diversidad de iglesias.

a- Las Iglesias Orientales católicas y ortodoxas poseen la tradición apostólica de ordenar ministros casados y celibatarios.

b- La Iglesia Occidental  mantuvo esta tradición apostólica hasta después del Papa Gregorio VII y sólo recientemente, en el Derecho Canónico de 1915, el matrimonio se tornó impedimento para la Ordenación Presbiteral.

c- La Iglesia Anglicana tiene Obispos y Presbíteros  casados y la Iglesia de Roma mantiene en el ministerio presbíteros de la Iglesia Anglicana que profesan en la Iglesia Romana.

d- La restauración del Diaconado Permanente para el cual son ordenados hombres casados.

           Todos estos aspectos son fuertes indicios de que no se extinguió el ministerio de los que pedían dispensa del ministerio canónico y que no hay necesidad de optar por algo que provoque un cisma o por la creación de instituciones jurídicas paralelas.

 

          4- El ministerio de las mujeres.

a- Teología bíblica y ministerio femenino.

b- Ministerios eclesiales y ministerio femenino.

 

           5- La trayectoria brasileña

a- Cuarenta años del Movimiento de los Padres Casados del Brasil.

b- Estudio de las conclusiones de los Congresos Nacionales, del Congreso Latinoamericano y de los Congresos Mundiales. Su contribución teológica para la madurez de la nueva situación que surgió en la Iglesia Latina con la presencia del Presbítero casado.

c- Diálogo y caminos a trillar con los obispos y presbíteros abiertos a esta realidad.

d- Propuestas.

 

Finalmente, recordamos que el Movimiento de Padres casados del Brasil y la Asociación Rumos, órganos de cohesión y expresión de los presbíteros casados con el periódico “Jornal Rumos”  difunde ideas y tendencias que surgen dentro del movimiento.

Esperamos que esta propuesta sea acogida por muchos y que contribuya para la renovación y rejuvenecimiento de nuestra Iglesia madre y maestra de todos los  hombres.

 

Guarapuava, 26 de Mayo de 2005.

 

Coordinación del Movimiento de Presbíteros Casados del Brasil

Armando y Altiva Holocheski

Armando_holyszewski@yahoo.com.br

 

 

 

 

 

La Coordinación Nacional del Movimiento de Presbíteros  Casados del Brasil

propone algunas

 

SUGERENCIAS PARA UN DIÁLOGO CON EL EPISCOPADO Y

 EL PUEBLO DE DIOS

 

           El siguiente texto viene a complementar la propuesta de realizar una investigación sobre el Presbítero casado en la Iglesia (26/05/05). Ofrecemos estas sugerencias, a los cohermanos presbíteros casados y sus familias del Brasil y participamos a los cohermanos de la Iglesia Occidental , como al Pueblo de Dios. Son afirmaciones simples, casi de sentido común,  que pueden servir  como  un punto de partida para un diálogo franco y respetuoso con los Señores Obispos locales, con la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB) y con el Santo Padre Benedicto XVI, sobre el Presbítero casado y su ministerio hoy en la Iglesia.

 

            1- El “IV Congreso Internacional de los Presbíteros Casados Católicos” (Brasilia DF. Brasil, 25-28-07-1996) con su tema: “Ministerios para el Tercer Milenio”, resaltó, entre otras ideas que “la Iglesia institucional es una realidad historia que, a lo largo de los tiempos, tomó diversas formas culturales; ... y por fidelidad al llamado de los signos de los tiempos, debe encarnarse, como su Fundador, en la cultura e historia del pueblo de Dios, en la democracia participativa y en la comunidad; ... que nuestro matrimonio es un camino que lleva a nuevos ministerios que el Espíritu de Jesús nos tiene guardados en la Iglesia; ... que nuestro ministerio principal es vivir la fe con las hermanas y hermanos dispersos, sobre todo, los marginalizados por la sociedad; ... que nuestra inserción en la vida familiar, en las comunidades y en los movimientos sociales del pueblo de Dios pueden mostrar la presencia evangelizadora de la Iglesia en estos sectores.

 

           2- La existencia actual de  presbíteros casados en la Iglesia latina, más concretamente en estos últimos cuarenta años (1964), se ha visto como una piedra de tropiezo, en algunos sectores de la Iglesia. Pero, observando el Evangelio (Mt 16,18; Mc 8,33; 14,68; Jo 21,17) constatamos que Pedro, en un momento de su vida, indicado por Jesús como Satanás (“!Quítate de mi vista Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino de los hombres”. Mc 8,33), luego después fue escogido como la piedra angular (Sl 118,22) en la que se atrevió a edificar su propia iglesia (Mt 16,18). Se Jesucristo razón de ser de la Iglesia procedió de esta manera, por cuáles motivos la Iglesia no podría, ella también como Cristo, acoger sus Pedros dispersos y abandonados, como  nuevas piedras para la renovación eclesial evangelizadora que el Espíritu, través de los signos de los tiempos, está pidiendo? (GS 11).

           ¿Debe el presbítero casado continuar en el ostracismo de su actividad profesional, viviendo como un ciudadano sen compromiso al margen del pueblo de Dios? Con sinceridad y seriedad ¿cuál sería la actitud de Jesús, Jesús el del Evangelio (Mt 5,20; 8,3; 8,14-15; 9,10; 10,34; Mc 8,2; Jo 2,7; 4,7; 8,10; 9,3; 10,7; 13,14; 20,16; 21,16), delante de este hecho?

 

           3- Sabemos que muchos obispos y sectores de la Iglesia Latina desean y oran por una reforma en la Iglesia con relación a la restauración del presbiterado casado en la Iglesia Occidental e, talvez, este sea el momento, que Jesús escoja para que se habla, dialogue, estudie con la libertad del Espíritu de Dios, este delicado y feliz asunto.

“A veces, cuando recibo noticias de la salida de padres y religiosos, me pongo triste, a punto de llorar. Es uno de los momentos más negros de la Iglesia después del Concilio. No sé bien lo que Dios quiere, al permitir todo esto. Sé, es verdad, que todo esto quiere decir que existe urgente necesidad de reforma. Talvez Dios permite, porque ve que las reformas no se producen sin cierta violencia.

           La Iglesia es tan difícil cuando debe reconocer sus defectos y, por consiguiente las reformas. Es un cierto fariseísmo que anida en ella profundamente arraigado. Sin embargo soy muy optimista, a pesar de las lágrimas que muchas veces se me escapan” (Buenaventura Klopenburg, Arzobispo emérito de Nuevo Hamburgo – Río Grande del Sur – Brasil. Jornal ciência e Cultura,  XXIV, Nº 237, p.5, maio 2005, -  J.ªA Schierbolt).

 

           4- El presbítero habiendo decidido casar-se y formar una familia, obedeciendo las prescripciones de la Iglesia con relación a la dispensa canónica del ministerio, se coloca en una situación de crisis existencial al ser apartado, por la Iglesia institucional,  de aquella vida y servicio para los cuales preparó y orientó su existencia y conocimientos, muchas veces desde niño.

           El silencio de la Iglesia frente a la realidad  concreta y conocida de todo el mundo de existir presbíteros casados preparados y ordenados para el anuncio del Evangelio, pero dejados al margen de la evangelización no es un buen silencio. Es un silencio que no hace bien a nadie. ¿Cómo entender que no exista un desafío teológico-pastoral para resolver, en la Iglesia de occidente, delante de esta realidad contundente de presbíteros casados? Padres que nunca abandonaron su Iglesia madre y  maestra, apenas, decidieron casarse e inclusive obedeciendo prescripciones y normas elaboradas pela propia Iglesia.

 

           5- El hecho de haber presbíteros pidiendo dispensa del ministerio para casarse, de acuerdo al derecho canónico, no es un fenómeno esporádico, sino una amplia, sólida y consistente realidad de más de cuarenta años (1964) en la Iglesia latina.

            La persistencia de este hecho indica la necesidad reflexionar y revisar las bases de la actual praxis jurídica de juzgar incompatible el ministerio presbiteral, en la Iglesia latina,  con el matrimonio, que coloca al padre casado en el ostracismo, priva al pueblo de Dios del ministerio de la Palabra y de la Eucaristía, tan necesarios para la vida nueva que nace del bautismo.

         ¿ No estaremos en la hora de exegetas, teólogos, historiadores y juristas examinen los criterios provisionales adoptados por la Iglesia para vincular ministerio presbiteral y celibato como indisociables? Entramos en un mundo globalizado y de cambios en todos las órdenes, pero nos paramos en el tiempo por normas y leyes que respondían a problemas medievales, que causan no pocos sufrimientos y por desconocimiento de la verdad plena (Jo 8,32) impiden la acción del Espíritu Santo en la renovación del mundo.

 

           6- El presbítero casado inserido en la realidad del mundo, por su vida personal y familiar, por su trabajo profesional y por el ejercicio de su ciudadanía, vive como todos los discípulos de Cristo, convocados por la iglesia peregrina, “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de los que sufren” (GS 1).

           El ministerio del presbítero casado enriquecerá grandemente la iglesia porque integra el matrimonio y los valores familiares al sacramento de la orden y de la Eucaristía, los tres sacramentos constructores de la Iglesia y de la vida divina en la dimensión de comunidad.

           Esta nueva pastoral basada en la reflexión bíblica, patrística y del magisterio, dinamizará la vida de la Iglesia latina como un todo y, al mismo tiempo, devolverá al padre casado aquella condición que aparece en las Cartas Pastorales del Nuevo Testamento (I-II Timoteo, Tito) y que, por fuerza del status quo vigente se encuentran ignoradas y arrinconadas.

 

           7- El descompás entre muchos obispos y padres casados no edifica ni a la comunidad cristiana o secular, ni al padre casado. Dificulta el ecumenismo porque las iglesias que tienen ministros casados no comprenden la doble actitud entre la iglesia católica de Oriente y la de Occidente; crea dudas entre católicos fervientes, escandalizando a los no creyentes.

           Paulo VI (08/1968) hablando en Medellín, enseño: “Si un obispo dedica todo su celo y servicio a favor de sus presbíteros ya realizó bien su ministerio episcopal”.

 

           8- Cómo mostrar y testimoniar que somos luz del mundo, si somos luz de la calle y oscuridad de la casa. El presbítero, de acuerdo al magisterio, es miembro de la fraternidad presbiteral y cooperador de la Orden Episcopal, no por el celibato, mas por la imposición de las manos que, en fidelidad y continuidad apostólica, le confirieron la sagrada Orden de los Presbíteros.

           El presbítero casado lleva una historia de amor y servicio a la iglesia local y, no obstante, esté en el ostracismo porque se casó, mantiene el respeto y admiración, cariño y gratitud de las comunidades y de la sociedad en la que está inserido y testimonia su fe y empeño por la causa del Reino de Dios.

 

            9- Muchos padres casados son invitados, en las comunidades donde están inseridos, a ejercer ministerios propios de los laicos, como distribuir la Eucaristía, ser comentarista en la Misa, pedir la limosna, etc. Esta atribución deferente de la comunidad, que desconoce la posición de la Iglesia institucional, no se ajusta bien al ministerio específico del presbítero, que aunque  casado, el Espíritu no quitó los carismas que recibió en la Ordenación y no perdió las  habilidades y conocimientos que adquirió en su formación superior y pastoral.

 

           10-El presbítero casado, en este mundo del conocimiento y de la técnica, del mercado globalizado y de las comunicaciones, podría ejercer su ministerio a partir de una renovación de los ministerios, especialmente en términos de una nueva evangelización. Muchos presbíteros casados viven en núcleos habitacionales, barrios populares, villas campestres, edificios de apartamentos, etc. donde la Iglesia Católica todavía no se hizo presente, aquí el ministerio de la palabra y de la Eucaristía de un padre casado podría hacer florecer el Reino de Dios.

 

           11- El ministerio renovado como exigencia de una nueva evangelización para una sociedad enriquecida por mejores conocimientos científicos y tecnológicos e, inserida en un proceso de globalización creciente, ofrece la posibilidad de presentar al presbítero casado como una nueva riqueza para la Iglesia latina. El misterio de los presbíteros casados es una nueva forma de vivir los valores familiares inspirados en el sacramento del matrimonio, en el ministerio presbiteral y en la Sagrada Eucaristía.

 

           12- No fue por la ley, sino por una opción libre que el celibato se hizo extraordinariamente fecundo en la vida de muchos padres. Para otros, la ley fue una carga dramáticamente soportada, causa de mucha infelicidad y frustraciones. Para un sinnúmero de ellos, el “estado de celibato” les garantizó la condición de una libertad sin límites. Razón por la cual, en la opinión de algunos críticos, el celibato ha causado más daños morales que cualquier otra institución de Occidente, incluida la prostitución. Sin embargo, es impresionante la coherencia con que, de forma autoritaria, fue conducido en la iglesia el discurso en defensa del celibato clerical. Parece ser que la coherencia es confortable pero la verdad no deja de incomodar.

           Vale la pena recordar aquí la carta que el patriarca melquita Máximos IV envió a Paulo VI, durante el Concilio Vaticano II:

Este problema (del celibato obligatorio) existe y se vuelve cada día más difícil. Exige una solución. No vale la pena cerrar los ojos o hacer de él un tabú. Su Santidad sabe muy bien que las verdades que se buscan esconder, se transforman en veneno”.

 

           13- “No se edifica ninguna comunidad cristiana si ella no tiene por raiz y centro el Evangelio y la celebración de la Eucaristía (PO 6). Sin embargo hay muchas comunidades de cristianos que no tienen la Eucaristía dominical y, contradictoriamente, muchas veces tienen un presbítero que está obligado al silencio y a la inactividad por razón de ser casado.

 

           14- La verdad nos hará libres, afirmó Jesús (Jo 8,32), pero para conocer la verdad necesitamos de humildad para abrirnos a la luz del Espíritu de Dios que nos viene a través de su palabra, de la oración y de la abertura sincera, valiente y responsable a los “signos de los tiempos” (GS 11; DH 2).

 

Estas sencillas sugerencias para un diálogo con el Episcopado y el Santo Padre Benedicto XVI no tienen otra pretensión que las de invitar a una charla fraterna donde el centro deberá ser la Santa Trinidad que dio a su Iglesia la libertad de hacer de todos los hombres sus hijos. Nos anima, apenas, anunciar a Jesucristo luz de los pueblos, luz que se refleja en el rostro de sus discípulos (LG 1).

  

 Guarapuava – Paraná – Brasil – 10 de junio de 2005 

 

Coordinación Nacional del Movimiento de Padres Casados del Brasil

Armando y Altiva Holocheski

Armando_holyszewski@yahoo.com.br

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